Vilma


Vilma Espín y Raúl Castro. Foto tomada de internet.

Vilma Espín y Raúl Castro. Foto tomada de internet.

Por Anabel Naranjo Paz*. Alicia, Mónica, Déborah, Mariela todas en ella en una mujer, todas ellas en un nombre Vilma.

Dicen que delgada y frágil llegó a la Sierra con noticias nuevas, con besos de encomienda, con abrazos de amores y con balas con pertrechos, con sonrisas guardadas al fondo de una queja.

La Rebelde se hizo Revolución, la Revolución se hizo Cuba y la delgada y frágil, cambió su voz por miles de voces tan dulces que ni la caña de azúcar, ni la guayaba madura pudieron aplacarlas.

Vilma Lucia Espín Guillois, nace en Santiago de Cuba el 7 de abril de 1930. En sus años de estudiante universitaria se destaca por sus preferencias por la Historia de Cuba, es una gran lectora y admiradora de Nuestro Héroe Nacional José Martí, de la figura de Maceo, Mella y los luchadores contra el machadato quienes constituían sus más cercanos ejemplos.

En 1953, ante los sucesos del asalto al Cuartel Moncada, enfrenta apasionadamente a uno de los guardias de una posta para saber qué estaba sucediendo con los jóvenes asaltante que estaban prisioneros. Se convirtió a partir de entonces en una de las colaboradoras y militantes más fieles y valientes del naciente movimiento 26 de Julio.

Alicia, Mónica y Deborah, sus nombres de la clandestinidad se convirtieron en Mariela, la valiente y eficaz combatiente rebelde.

1959 la encuentra vistiendo su traje de verde olivo con la incipiente revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes. Comprende y así se lo hace saber a Fidel de la necesidad de unir a las mujeres, organizarlas y propiciar su superación en todos los órdenes de la vida, echaba a andar una revolución dentro de otra revolución.

El 23 de agosto de 1960, después de un intenso trabajo preparatorio en todo el país, se crea oficialmente la Federación de Mujeres Cubanas en la búsqueda de la reivindicación de la mujer, de la igualdad y ella está al frente.

Dedicó especial atención a la formación de las nuevas generaciones libres de prejuicios, de la niñez y la juventud, que serán continuadores de la obra revolucionaria.

Por sus luchas y batallas libradas en pos de la mujer, fue reconocida internacionalmente ocupando la vicepresidencia de la Federación Democrática Internacional de Mujeres y creó el Centro Regional de esta federación para América y el Caribe.

A 87 años de tú nacimiento te recordamos como  la niña inquieta y curiosa, la joven intrépida que fue al Moncada a saber que ocurría, la mensajera de Frank y Fidel, la mujer sencilla, la líder indiscutible mezcla de delicadeza y firmeza, la madre tierna presta ante los ojos inquietos de sus hijos, la esposa ejemplar, amiga, compañera, cómplice, el ser humano excepcional que fuiste, eres y serás, continuará guiando el camino de las cubanas que como cada una de nosotras toma por asalto el amanecer para continuar haciendo Revolución.

(Anabel Naranjo Paz es Doctora en Ciencias Pedagógicas y profesora de la Universidad de Holguín)

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