Con Obama no era admisible, menos con Trump


Foto publicada por el autor en Facebook.
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Por Jesús Álvarez López. Yo nunca mancillaría la bandera de los Estados Unidos de América, porque los símbolos de otros también se respetan. Lo que nadie puede pedirme es que la ame, porque encarna al imperio que lleva siglos esperando que “madure la fruta” para engullirla, y enarbolándola entraron a mi patria los soldados invasores que después no dejaron entrar a los gloriosos mambises de Calixto García en Santiago de Cuba tras luchar 30 años por nuestra independencia.

Allá los pocos que con alma de ciervos o analfabetismo histórico rinden pleitesía en nuestro país a ese estandarte en sus automóviles, bicitaxis, vestimenta… como si no importara que se trata del país que lleva casi 60 años tratando de asfixiar a un pueblo noble que solo ama su libertad y no se rinde, como tampoco se rindieron los heroicos soldados harapientos que conquistaron la independencia de las Trece Colonias. 

Idolatre cada cual los símbolos que desee como individuo porque a fin de cuentas siempre existirán los que prefieren acomodarse bajo el yugo como bueyes mansos, pero lo que si es inconcebible porque lacera el honor de los demás es que alguien se atribuya el derecho a ostentar la bandera de Estados Unidos en transportes públicos adquiridos con tanto sacrificio por nuestro estado socialista, como muestro en mi foto. Con Obama no era admisible, menos con Trump. 

Hace un tiempo recibí un hermoso vestido enviado por una amistad en el exterior como regalo para mi hija. Rápido regresó con la bella prenda bajo el brazo al percatarse de un rombo con barras y estrellas que lo adornaba. “Papá, dile que yo se lo agradezco mucho, pero yo no me voy a poner ese vestido”. Sentí orgullo y me confirmó con su gesto que la dignidad se cimienta, no es hereditaria.

5 comentarios sobre “Con Obama no era admisible, menos con Trump

  1. cuba tiene tres troncos fundamentales en la formación de nuestra nacionalidad: españa, áfrica y estados unidos… norteamericano es hemingway, por ejemplo, que si tuvo alguna vez una casa, fue en cuba… norteamericano era henry reeve, el inglesito que murió como muchos otros estadounidenses en nuestras guerras de independencia… la influencia de los estados unidos en cuba en la formación de una identidad propia es innegable y evidente, tan bien identificada, procesada e integrada que es incluso, una de las fortalezas de nuestra resistencia como pueblo ante la agresión y el acoso permanente… pero al mismo tiempo, al menos en cuba, quien exhiba una bandera estadounidense en cualquiera de sus formas, la que sea, es un anexionista… y en eso yo soy radical, para mí no hay ingenuos en esa historia: el que lleva la bandera yanqui en cuba, es anexionista…

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