¿Con la Cuba de Fidel, o contra ella?


Foto tomada de Facebook.
Foto tomada de Facebook.

Por Luis Ernesto Ruiz Martínez. Ahora que está de moda el debate inclusivo, sincero y abierto, propongo un tema que pudiera ser polémico, pero necesario. Sería bueno que alguien me dijera si Periodismo de Barrio y Cuba Posible tienen en sus propuestas de “Programa Político”, mantener la obra de la Revolución, el legado de Fidel Castro y la construcción de una Cuba con todos, pero donde nadie baje la cabeza ante el gran capital y los financiamientos imperiales.

Se permiten respuestas en colectivo y consultas entre ustedes, así que no hay por qué tener miedo a hacerlo con el “compañero” de al lado.

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11 thoughts on “¿Con la Cuba de Fidel, o contra ella?

  1. No creo que “Periodismo de Barrio” y “Cuba posible” incluyan en su “programa político” mantener las conquistas de la Revolución o, al menos, contribuir con un debate abierto y sincero a erradicar errores para una mejor construcción del Socialismo cubano.
    Primeramente, porque esos proyectos nacen con financiamiento de “ONG” que, a su vez, tienen fuentes no claras de financiamientos y, por tanto, su fin es subversivo y no colaborativo.
    Segundo, porque quienes se “apuntan” para hacer “periodismo de barrio” en pos de una “cuba posible” solo persiguen que el periodismo que tenga voz es aquel que fustiga incesantemente a la Revolución y los revolucionarios por los errores, siempre de manera hipercrítica y pesimista.
    Por eso, el periodismo de barrio válido en Cuba es el que se hace al pie de la obra, hombro con hombro con el trabajador, el obrero, el intelectual, el profesional, para que la obra tenga el sello del cubano. Cuba posible es la que queremos construir con recursos de Cuba y no con financiamientos foráneos.

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  2. Estimado Compañero Luis Ernesto:

    A continuación le reproduzco (por si no tiene acceso a la página web) parte del Código de Etica de Periodismo de Barrio, en el que se dan respuestas a sus inquietudes.

    Adicionalmente, quisiera comentar que, por la brevedad de su texto, pareciera que quien se hace una fotografía (o incluso quien comparte un espacio de debate) con un líder de una nación extranjera, traiciona automaticamente la patria (de Fidel, o de los otros millones). Imagino que es esta una interpretación errónea, y que no es el sentido de su texto, puesto que siguiendo esa lógica, desde el General Raúl Castro hacia abajo, una buena parte de los miembros más destacados del Consejo de Estado y de Ministros, las altas esferas de la intelectualidad y la cultura insular, serían tamaños traidores.

    Pero en aras de contestar entonces sus oportunas inquietudes sobre las lealtades y posicionamientos ideológicos de Periodismo de Barrio, le dejo con el texto prometido:

    “PRINCIPIOS
    INTEGRIDAD, INDEPENDENCIA, RESPONSABILIDAD, COMPROMISO Y CONFIDENCIALIDAD
    Nos comprometemos a proporcionar información fidedigna, oportuna y precisa sobre las realidades de Cuba, a partir de historias fundamentadas en investigaciones rigurosas y exhaustivas, compatibles con nuestro perfil editorial.
    La omisión consciente de información que pueda distorsionar total o parcialmente los sentidos de una historia representa una falta grave de manipulación.
    Mantendremos lealtad a los barrios cubanos, al pueblo de Cuba residente en el país o emigrante y al Socialismo como proyecto emancipatorio.
    No creemos en el periodismo objetivo e imparcial. Creemos en el periodismo honesto que sustenta su verdad en hechos comprobables y fuentes diversas. La subjetividad no se considerada una limitación sino una fortaleza para las decisiones profesionales.
    El ejercicio del periodismo bajo ninguna circunstancia deberá subordinarse a los intereses de Gobiernos, instituciones, organizaciones políticas o sociales, empresas estatales, compañías, negocios privados o personas.
    No solicitaremos permiso ni autorización a ninguna persona, institución, organización o Gobierno para investigar y publicar historias que determinemos relevantes para la sociedad. Cada periodista se autorregulará atendiendo a las leyes del Estado cubano, a los principios establecidos en el presente código de ética y a su conciencia.
    Siempre que corresponda, respetaremos los protocolos de las instituciones públicas para solicitar entrevistas e información y se notificará con antelación a los Gobiernos locales del trabajo que se pretenda realizar en sus territorios. Sin embargo, no abandonaremos ninguna investigación que consideremos pertinente desarrollar si se reciben respuestas negativas o evasivas.
    Cada periodista se responsabiliza por la historia que elija, investigue, escriba y publique bajo su firma, así como por las consecuencias que se puedan derivar de la publicación. No obstante, debe tener en cuenta que cualquier error que cometa puede afectar también la credibilidad del medio y de sus colegas.
    La utilización de seudónimos para publicar reportajes solamente es admisible si el autor o autora demuestra que firmar con su nombre verdadero constituye una amenaza para su vida o para la de alguien más.
    Nadie traficará con la reputación de Periodismo de Barrio para obtener beneficios personales ni intercambiar favores.
    Apelar a la profesión para amenazar, intimidar o intentar influenciar a alguien, en función de alcanzar objetivos individuales, implica abusar del poder y corromper la esencia eminentemente social y ciudadana del periodismo.
    La discriminación por color de la piel, religión, ideología, filiación política, cultura, edad, género, identidad de género, orientación sexual, enfermedad física o mental, discapacidad, lugar de nacimiento o residencia, status económico, nivel de escolaridad, ocupación o apariencia, es inaceptable.
    Las relaciones profesionales e interpersonales entre quienes trabajen en Periodismo de Barrio, así como las relaciones de periodistas con las fuentes de información, comunidades y otros profesionales de la prensa, deberán fundarse en el respeto mutuo y la aceptación de las diferencias.
    No tenemos inconveniente con que los periodistas que trabajen en Periodismo de Barrio mantengan vínculos laborales con otros espacios, relacionados o no con la prensa, del sector estatal o no estatal, siempre que sus funciones en esos espacios no les impidan cumplir con el presente código de ética y los compromisos laborales acordados.
    Todas las informaciones, declaraciones e imágenes exclusivas que se obtengan en una investigación realizada para Periodismo de Barrio, o que se conozcan en reuniones de trabajo, permanecerán estrictamente confidenciales hasta la publicación del número correspondiente. Las informaciones, declaraciones e imágenes que no aparezcan publicadas también deberán permanecer confidenciales.
    No se realizarán comentarios a terceras personas sobre las historias y temas en curso, ni sobre el material que se preserve inédito en cada número para ser utilizado en posibles réplicas; a no ser que se trate de una fuente a la cual se le soliciten declaraciones o para realizar alguna verificación.
    Se evitará discutir los resultados de una investigación en curso y los asuntos concernientes al trabajo de Periodismo de Barrio en presencia de extraños y en espacios sin privacidad. La indiscreción también es una manera de quebrantar la confidencialidad.
    Los contenidos no publicados que fueron obtenidos en el transcurso de una investigación pertenecen a los archivos de Periodismo de Barrio. Nadie utilizará materiales inéditos archivados para realizar un trabajo que no sea para Periodismo de Barrio.
    Los proyectos de trabajo que se analicen en las reuniones del equipo y todo lo concerniente a la organización interna son también confidenciales. No se admitirá que alguien publique en otro medio de comunicación un trabajo que haya sido planificado en Periodismo de Barrio.
    La pertenencia a Periodismo de Barrio no restringe la libertad de expresión ni anula la individualidad. Los periodistas son libres de expresar sus ideas sobre cualquier tema en espacios públicos, publicar en sus redes sociales lo que decidan y participar en las organizaciones o proyectos sociales con que se identifiquen; siempre que no se entre en conflicto con lo expresado en el código de ética.
    Todas las declaraciones sobre la labor y posiciones de Periodismo de Barrio respecto a asuntos de interés nacional o internacional responderán a un discurso común previamente acordado. Los criterios emitidos en nombre de la publicación resultarán de consensos construidos en equipo. En los temas en los que existiera discrepancia se advertirá la existencia de la misma.
    Cada periodista es libre de contar su experiencia personal en Periodismo de Barrio, limitándose al rol que ha desempeñado y sin inmiscuirse en temáticas que involucran a todo el equipo.
    Ninguna persona en Periodismo de Barrio será obligada o presionada por el resto a hacer, escribir o publicar algo contrario a sus convicciones o creencias. Nadie enfrentará represalias ni reproches de ningún tipo por ejercer este derecho.
    El respeto a la dignidad humana, la honestidad y la decencia deberán ser valores transversales en la vida y relaciones sociales de cada periodista.
    FINANCIAMIENTO
    Solo aceptaremos colaboración (financiamiento, equipos o servicios) de organizaciones, instituciones, fundaciones o personas que cumplan los siguientes requisitos:
    Respeten la soberanía de la República de Cuba, su Estado y sistema político.
    Respeten la autonomía de Periodismo de Barrio y lo establecido en su código de ética.
    Sean transparentes respecto a su identidad, propósitos y los orígenes de sus fondos.
    No se hayan involucrado en actividades ilícitas, planes, intentos o acciones de desestabilización en Cuba o en otro país del mundo que sean de dominio público.
    Accedan a que se haga pública la colaboración recibida.
    Periodismo de Barrio se compromete a cumplir con rigor, puntualidad y transparencia las cláusulas establecidas en todos sus convenios de colaboración.
    En cada número divulgaremos un informe donde detallaremos los gastos del proceso productivo, la colaboración con que contamos (en qué consistió y de dónde provino) y las donaciones recibidas. “

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  3. Principio de Periodismo de Barrio: “Respeten la soberanía de la República de Cuba, su Estado y sistema político.”

    Pues bien, he aquí una declaración del director de Cuba Posible:
    ““Cuba Posible promueve “el cambio político sin ruptura, manteniendo distancia de los adversarios más directos de los Castro”.
    ¿A qué “cambio político” se refiere?
    Está dicho en otra declaración:
    Dicho a la agencia Reuters:

    “Yo tengo una opinión personal a favor de una Cuba pluripartidista. Nuestro proyecto quiere facilitar esto y contribuir a la serenidad en el proceso.”
    “Cuba Posible promoverá el ‘cambio transicional’”

    ¿Qué es “cambio transicional”? Un eufemismo de cambio de régimen…
    ¿Se reúne Periodismo de Barrio con esos representantes y uno de sus principios o exigencias éticas es que respeten la soberanía de Cuba, su estado y sistema político? ¿Cómo se sostiene eso?

    En cuanto al argumento de que los dirigentes del gobierno y el estado se reúnen con representantes capitalistas o adversarios ideológicos, pues, ¿qué decir a un argumento tan improcedente y débil que fuera ingenuo si se supiera que no puede existir tal ingenuidad? El gobierno y el Estado en sus contactos internacionales ejercen sus atribuciones y funciones diplomáticas para las cuales está facultado. ¿Puede compararse esa atribución con la que ejerce un ciudadano, o grupo sin atribuciones legitimadas para pretender hacerlo que no sea haber recibido apoyo, cursos y becas? Vamos, ¿cómo es posible sostener ese argumento? Pero olvido esto, sólo atiéndase a las declaraciones más arriba recordadas, y recuerdo las reflexiones de Martínez Heredia:

    La respuesta de Fernando Martínez Heredia -casualmente autor de un libro titulado El corrimiento hacia el rojo– a Rosa Miriam es elocuente sobre el “cambio político sin ruptura” al que se refiere el sitio de Diálogo Interamericano:

    “Y un nacionalismo de derecha incluso que tiene una acumulación cultural a la cual referirse. Si el día de mañana tuviéramos problemas graves entre nosotros, algunos de los que se sienten nacionalistas de esta manera probablemente terminarán frustrados y dirán: “Y yo que quería que Cuba tuviera una buena democracia, que con el pluripartidismo salieran los mejores siempre y la administración fuera una maravilla y miren las desgracias que nos han caído por lo que yo me creí.”

    “¿Qué tienen que hacer los pueblos cuando tienen experiencia histórica?: No volverse a equivocar. Cuando yo era niño la democracia burguesa en Cuba regía muy bien y mejor que en muchísimos países, y además se trataba de que el presupuesto nacional fuera aprobado por el Congreso. El Presidente de la República tenía un Primer Ministro, se transmitían por radio los debates, la televisión nueva también se metió en la política, la libertad de expresión cubana en la República burguesa neocolonial -no es una pseudorepública.

    “Allí la libertad de expresión era bastante alta y ¿por qué?, porque era funcional a la dominación capitalista en Cuba. Que todo el mundo pudiera opinar lo que quisiera, pero que las cosas continuaran en lo esencial sin cambios; por eso todos los partidos políticos cubanos en un momento dado estuvieron a favor de la Reforma Agraria, pero solo el triunfo militar-político de los revolucionarios pudo hacer la Reforma Agraria. Esa es una experiencia histórica.

    “Recuerdo a Frei Betto, que es tan sagaz y hace un par de meses dijo en Cuba: lo americanos saben que no pueden anexionarse a Cuba, ellos lo saben muy bien, pero pueden tener la aspiración de una anexión simbólica de Cuba. Es decir, pueden tener la aspiración de que por la guerra de los símbolos los cubanos se confundan suficientemente o se dividan suficientemente, para que se equivoquen con sus propios símbolos. Por ejemplo, que uno tenga la bandera norteamericana en la ropa, en un automóvil, y diga: “No, si eso no tiene importancia, pero si es de lo más bonita, no pero si venden muchísimas”. También podrían poner la bandera irlandesa o austriaca, y no es así. De modo que no es casualidad, sino un proceso. Cito a Betto porque en estas cosas a veces de las frases felices son importantes.

    “La anexión simbólica no significa que a uno le vaya a parecer mejor la bandera, sino que uno pueda pensar que, porque Obama viene a Cuba, la situación material de una parte grande de los cubanos va a mejorar. Esa es una creencia que pudiera existir. Supone una tremendísima confusión, pero pudiera existir. Cuando hablamos de anexión simbólica estamos pensando de la creencia de que son los grandes poderes que existen en el mundo los que le pueden resolver los problemas a Cuba. Por eso hablé no solo del dominio neocolonial norteamericano, sino del dominio de la burguesía de Cuba, que mantuvo a casi la mitad de los cubanos sin saber leer y escribir -100 mil cubanos en La Habana no sabían ni leer ni escribir cuando triunfó la Revolución-, 100 mil que mantuvo a la gente sin atención médica, donde morirse de diarrea de niño era lo más normal y tener tuberculosis de adulto era de lo más normal. Entonces, pensar que hoy en el siglo XXI uno puede resolver todo si los Estados Unidos nos ayudan a resolverlo es anexionarse simbólicamente, y es peligrosísimo porque es volverse ciego, es perder la visión del presente y del futuro.”

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  4. Creo que el periodismo en Cuba tiene un lugar cimero pues responde a los intereses del pueblo cubano. Los periodistas de barrio o los llamados periodistas independientes no tienen banderas pues no están comprometidos con la obra de la Revolución cubana. Nuestro periodismo revolucionario es crítico, es oportuno, es verdadero, tiene el objetivo de ayudar a seguir fortaleciendo la unidad de los revolucionarios en Cuba. El periódico Granma que es un Órgano oficial del PCC de información brinda a la población una información objetiva, sincera y humilde que nos sirve de guía para seguir defendiendo los principios y conquistas de la Revolución. Eso es periodismo, no el de barrio que es financiado por las ONG desde el exterior para tratar de socavar nuestra soberanía e independencia. Creo que nuestro máximo líder Fidel nos enseñó desde su condición de periodista pues era exquisito en la escritura, que nuestro periodismo es uno de los mejores del mundo por tener en sus bases la honestidad y la convicción proifunda de que la Revolución es nuestra máxima arma para enfrentar las agresiones dle imperialismo yanqui. Saludos @pedritocu3.

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    1. Vincenzo
      ¿De verdad creiste que no me había leído con antelación ese texto?
      Sería muy tonto de mi parte opinar sobre ese tema sin antes estar al tanto de qué se trata Periodismo de Barrio.
      Mi criterio se mantiene igual.
      Gracias por tomarte la molestia de llegar y dar tu visión.
      Saludos

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      1. Entonces para que preguntaste a sus integrantes si al final no se satisfacen sus respuestas? Lo que veo yo, es un facilidad imprudente hacia el otorgamiento de etiquetas a otras personas sin tener pruebas, sencillamente sobre la base de visiones u opiniones personales que no están acompañadas por hechos demostrado. Eso es muy peligroso, además de ilegal.

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