#VisionesEncontradas: de carta abierta a viejo pánico en clave sibilina


La bola pica... y se extiende.
La bola pica… y se extiende.

Por Luis Ernesto Ruiz Martínez. En los últimos días se han calentado bastante las redes y blogs más conocidos, al menos recientemente, en el escenario digital. Una candelita aqui, un incendio allá, lo cierto es que el debate va tomando temperatura y es difícil saber hasta dónde va a llegar la cosa. Lo que sigue es largo, lo advierto, pero vale la pena llegar hasta el final.

Carlos Luque Zayaz Bazán publica en su blog:

Francisco Rodríguez Cruz ha escrito una Carta Abierta a Iroel Sánchez que es una obra maestra del estilo sugerente e indirecto. Si no temiera que fuera considerado un término peyorativo, estaría tentado a calificarlo de sibilino, que en verdad viene a la mente casi como un elogio, pues no hay manera más eficaz de afirmar, que insinuar y deslizar juicios y significados que aparentemente no se admiten ni dicen, pero se dicen. No, pero sí.

Veamos algunas muestras del estilo sibilino.

El abierto remitente escoge la vía de la carta pública. El espíritu de su comunicación a Iroel Sánchez se supondría constructivo, nada menos que una exhortación a no dañar a la Revolución, pero mediante la conjetura de que el daño infligido es grave. Sin embargo no dirige la carta directamente al destinatario, de quien conoce algo de su biografía y con quien da a entender que ha intercambiado personalmente, quizás con amabilidad. Porque el periodista, además de a Iroel Sánchez, quiere que otros conozcan su criterio. Es la finalidad de las cartas públicas, ¿no?. Aunque admite que puede equivocarse – el estilo sibilino, en estos casos, y sobre todo en estos casos, nunca afirma casi nada con claridad – opina que la tarea de Iroel Sánchez puede estar “dañando gravemente” a la Revolución. El remitente no se ahorra el adverbio superlativo, el de grado sumo.

Para sostener tan “grave” suposición, hay que tener argumentos, y el remitente los tiene, aunque se necesita cierta labor de memoria histórica para dar con ellos, (como veremos al final de esta nota).
En el mismo último párrafo está el principal de sus temores-argumentos: sin decir, dice, porque lo pone en boca del receptor, como si el remitente no lo dijera, (recuerden, el estilo sibilino), que una de las razones del daño consiste en ese “tipo de emplazamientos personales” que se estaría haciendo desde el blog La Pupila Insomne.

El argumento de “los ataques o emplazamientos personales” ha sido siempre el arma predilecta de aquellos que no pueden discutir o argumentar en el campo de las ideas y los conceptos, contra los argumentos que se publican en La Pupila. Es algo que escapa a mi escasa inteligencia no comprender por qué el que opina que es objeto de un ataque personal no hace precisamente lo contrario: responde o contesta a los argumentos que se le oponen. Olvidan que están haciendo lo mismo si abandonan el campo del pensar: en efecto, al decir que emplazas o atacas mi persona, y no mis ideas, me estás calificando, no por mis ideas o concepciones, sino acusando de ser un acosador injusto. ¿Si o no? Ese argumento es universalmente desacreditado precisamente por lo anterior: es un procedimiento de suma cero en que el que se queja hace lo mismo de aquello que se queja.

Pero yo no quiero suponer a priori, por ejemplo, que en esta Carta Abierta su autor haga un emplazamiento o un ataque personal al autor de La Pupila, pese a que nada más directo, y a la vez público, que el formato escogido, con nombres y apellidos, y el señalamiento de un grave daño, nada menos que a algo tan inmenso y de importancia para todo un país, como es su revolución. Quiero analizarlo. Está claro que una entidad específica es la persona de Iroel Sánchez, de cuya ética personal o privada nada negativo opina el autor, y otra su tarea pública y social como bloguero y la honestidad con que la ejerce. Pero si la intención secreta del autor fuera desacreditar a Iroel Sánchez como persona, eso sólo podría saberlo en su fuero interno. De nada vale pues, como defensa de las ideas, argumentar el ataque a las personas. De nada vale pues, tampoco utilizarlo como argumento para defender a otras personas al no ser que se prejuzgue y no se demuestre.

Los que califican a Iroel Sánchez, y a cualquiera, como un representante del “oficialismo, le están infligiendo lo que dicen repudiar, están cometiendo aquello de que se victimizan. Pues esa descalificación conlleva a decir que las convicciones del “oficialista” son simuladas, mercenarias, o que vende su conciencia a cambio de prebendas o privilegios. Vaya manera de no emplazar lo más importante del ser humano, que es su dignidad. El autor de la Carta Abierta pudiera escribirle a los que califican de “jauría” a los que escriben en La Pupila, que está dañando gravemente la dignidad personal, no de Iroel Sánchez, sino de varias personas. Pero quizás no lo haga porque el autor del calificativo seguramente hasta publica la Carta Abierta del remitente de Iroel.

Yo lo voy a decir con toda claridad: no me temo, sino que estoy seguro, que con esa opinión sobre los trabajos de La Pupila deben estar muy satisfechos aquellos que con toda seguridad han hecho mucho, y lo seguirán haciendo, por dañar, y bien gravemente, a la Revolución. No por la persona de Iroel Sánchez. Está claro que si los principios de Iroel Sánchez no fueran los fundamentales de la Revolución no tendría importancia ninguna hacer una campaña para desacreditarlo. Como alguien dijo, la campaña tiene otro blanco.

Pero para demostrar que desde La Pupila se hacen ataques personales, habría que analizar al menos uno de sus trabajos referidos a esas “concretas personas” víctimas, y demostrar cuándo no se analizan conceptos, ideas, ideologías o cosmovisiones, o simplemente cuándo no se exponen datos y hechos. El caso es que esto no se hace, porque si no, dónde se quedaría eso de ataque personal. Un ataque personal es la intromisión en la condición estrictamente ética privada. Las personas que publican ideas y forman opinión pública otorgan el derecho a que se critiquen sus juicios, opiniones, fuentes. En ocasiones es importante saber quiénes son. Las ideas o valoraciones políticas no se crean por obra del espíritu santo.

Como el remitente de la carta a Iroel Sánchez no menciona cuáles son esas “personas concretas” que serían el objeto de los ataques de La Pupila, a este lector le resulta obvio que está pensando, aunque también se refiere a jóvenes, ¿será LJC?, en el periodista uruguayo radicado en Cuba y corresponsal de un medio extranjero, que por cierto, acaba de reproducir la Carta abierta a Iroel. Este lector agradecería que alguien hiciera un compendio de los ataques personales contenidos en los trabajos que se refieren a ese periodista. Si un comunicador, por poner un ejemplo, publica una síntesis no autorizada del trabajo de otro autor, y el simple examen de esa síntesis autoriza al autor a juzgar que se ha torcido el hilo central de su tesis, esa acción la hizo una persona con nombres y apellidos y no hay manera de analizar el caso sin dar a conocer quién lo hizo. Y así, como muchas otras acciones y sobre todo concepciones ideológicas que son las que se analizan en La Pupila. Es que a veces no tenemos algo distinto para argumentar que victimizarnos, última ratio de la carencia de argumentos.

Pero hay algo más importante en la Carta Abierta, porque el argumento de los emplazamientos personales no se sostiene, como vemos. Y es la asimetría de “poderes” que el autor de la carta sugiere que existe, siempre sibilinamente, entre el blog, o más bien, y ahora sí, entre la persona, el trabajo y las fuentes del autor de La Pupila, y los que serían las víctimas de sus ataques. Allí está la más grave insinuación… al estilo sibilino.
Para el mejor entendimiento de lo que califico, al menos para mí, como lo más importante de esta carta, reparemos en un dato que sólo se le escaparía a un desconocedor de la historia cultural cubana: sea o no voluntario, – eso sólo puede saberlo su autor -, es un acierto literario finalizar la carta con la expresión “tengo mucho miedo…”. Uno recuerda inmediatamente a Virgilio Piñera diciendo lo mismo en aquellas reuniones que dieron lugar a Palabras a los intelectuales. Pero también nos hacen recordar que cíclicamente se agitan en Cuba viejos pánicos y fantasmas, y asustadas y temblorosas personas advierten sobre la próxima aparición de nuevas décadas grises, apenas creen avistar la más pequeña nube, con lo cual se intenta reactualizar y reverdecer una etapa ya muy lejana y superada, o que en todo caso debe ser abordada en su contexto, como algunos lúcidos autores lo han hecho.

Lo cierto es que estas advertencias de nuevos grises quinquenios, aquellos temores, encuentran rápidamente el apoyo y el eco allá, aquí y acullá, en aquellos medios que parece que nos quieren tanto, que tiemblan junto a nosotros nuestros miedos, como acaba de suceder mientras escribo. Porque ya aparecen los corifeos plañideros de las ficticias tragedias, sobre las cacerías de brujas en Cuba. Son los mismos medios que hasta se atreverían a lamentar el daño que el blog de Iroel Sánchez le podría hacer a la Revolución, porque suelen mimetizarse y dolerse hipócritamente de nuestros dolores, para confundir a los incautos. Lo que nunca harán es reproducir un trabajo de La Pupila. Ninguno de esos en que no hay criterios contra las personas, sino un análisis de las ideas que exponen y las tareas que hacen. Me pregunto si de vez en cuando no debemos preguntarnos si es posible que estemos haciendo algún daño cuando voceros y plataformas evidentemente enemigas comienzan a corear y magnificar nuestros temores.

Volvamos, por último y finalmente, a lo que llamo la asimetría de poderes insinuadas por el autor de la Carta Abierta. Tengamos presente que desde una asimetría de poder, se puede ejercer una más fácil opresión de la víctima, o ejercer represalias.

El autor de la carta no sólo le supone a Iroel Sánchez fuentes de información privilegiada, sino además, le afirma, pero dicho con muchos circunloquios, “una posición que ostenta o sugiere una autoridad oficial —como sucede contigo y La pupila insomne”. Obsérvese la genialidad del estilo sibilino: “ostenta o sugiere”, pero “como sucede contigo”. ¿Lo ostenta o sugiere Iroel? ¿O lo sugiere o lo ostenta el remitente? Con el estilo sibilino genial nunca se sabe…

Lo que resulta evidente es que aquí está repitiendo un argumento bien caro a los adversarios, y a los adversarios no sólo del bloguero revolucionario, sino por cierto, caro a los enemigos ideológicos de la Revolución, que usan la dicotomía oficial/no oficial y oficialismo/no oficialismo para desacreditar al primero como representante del poder estatal, y aprovechar el prestigio “libertario” del segundo concepto. Desde allí, desde el supuesto poder oficial de La Pupila Insomne se crea la injusta metáfora de una asimetría de poderes que convertirían a La Pupila en el responsable de represalias futuras. Esta es la tesis transversal de la cuidadosa redacción de la carta. Lo que no quiere decir con todas sus letras, pero al fin y al cabo, sibilinamente, dice.

Este lector, al menos en los textos que conoce y discuten las ideas de “los emplazados personales”, sólo ha visto calzar las opiniones con fuentes y documentos públicos, cubanos o extranjeros, o estudios e investigaciones, y nunca una suposición que no pueda sostenerse o mediante una cita, o mediante un dato, público, y no sacado de soterradas fuentes secretas. El que respeta la inteligencia ajena debiera suponer que si Iroel Sánchez dispone de fuentes privilegiadas – y que serían en todo caso para defender a Cuba – no cometería el burdo error de utilizarlas sin poder responder a la exigencia de un lector de que pruebe la veracidad de sus datos.

Y, además, ya en otra ocasión Iroel Sánchez se vió obligado a la no ingrata tarea de presentar a su tenebroso, poderoso y secreto equipo de trabajo: una foto familiar.

De las opiniones del autor de esta Carta Abierta, debo confesar que conozco muy poco, sólo esta carta, y por lo tanto no hay ni la más mínima alusión personal que no sea el análisis de las ideas, la intencionalidad y el estilo que he procurado hacer. Sí conozco un juicio suyo, emitido en Facebook, “Un traidor, incluso aunque tuviera razón, no dejará de ser nunca un traidor”, que me llamó, confieso que muy desagradablemente la atención, referida a la persona de Javier Gómez Sánchez. Dejo a los lectores juzgar, pero si no es uno de los más duros ataques que se puedan realizar a la condición ética personal, admito que en la otra vida debo realmente aprender a leer y estudiar nuevamente la Ética a Nicómaco.

Un traidor es aquel que simula o simuló una convicción compartida con otros y nunca fue verdadera. O aquel que abandona a una organización y niega sus convicciones anteriores, pero a cambio de ventajas personales sin importar, incluso, en este caso, ni cuáles son sus convicciones para considerarlo un traidor y además, mercenario.. A veces tengo mucho miedo del relativismo en términos de causas políticas.

Pero de esos momentos de miedo uno tiene muchos motivos para empinarse, muchos en nuestra historia, mucho en la gente común que uno conoce, mucho en la fe en el mejoramiento humano, y sobre todo mucho estímulo cuando uno lee palabras como estas, escritas por un hombre que muchas veces sí es atacado con los peores epítetos, y claro está, tiene los enemigos que merece, pero también la entereza de no victimizarse, y diferenciar lo que realmente importa a la Revolución. Cito estas palabras porque coinciden con lo que siempre he pensado al respecto y lo habría querido expresar de ese modo:

“Tengo la convicción de que ser incomprendido, por un jefe o por un colega al criticar, incluso llegar hasta ser atacado o injustamente castigado, es para un revolucionario, siempre que no tenga de qué avergonzarse, una oportunidad para, lejos de victimizarse, emprender nuevos caminos y entregarse más en beneficio del pueblo al que nos debemos, nunca una justificación para aliarse o justificar a quienes buscan destruir nuestro proyecto.”

Lo que generó el análisis de Luque es este texto publicado por Francisco Rodríguez Cruz en su blog:

La Habana, 8 de febrero de 2017

Estimado Iroel:

Trato de recordar desde cuándo nos conocemos. Disculpa si me salto páginas de tu biografía, solo apuntaré los momentos más significativos que conservo en mi pésima memoria. Me parece recordar que de adolescente yo participaba como estudiante del preuniversitario en los seminarios juveniles martianos cuando ya tú eras dirigente de la Juventud Comunista. Luego vino para mí la carrera de periodismo, y nos volvimos a encontrar donde continuaste tu vida como cuadro, si no mal recuerdo en la Editora Abril.

Luego te promovieron como presidente del Instituto Cubano del Libro; y aunque solo de vez en cuando coincidíamos, siempre mantuvimos una relación de afecto y respeto. Cuando te liberaron del cargo, escuché en el mundillo literario no pocos mitos y leyendas sobre las razones de tu democión, pero —como sabemos— los motivos para los cambios en esas jerarquías intermedias de dirección no suelen ser de dominio público, y tampoco considero que interese mucho.

No obstante, si de algo estuve y estoy convencido es de la autenticidad de tus posturas revolucionarias, incluso aunque pudieras cometer errores o equivocaciones por tu exceso de celo o pasión.

De tu posterior incorporación al Ministerio de las Comunicaciones como funcionario, poco puedo decir. Debo confesar que no conozco el contenido específico de tu trabajo en ese organismo, salvo la activa participación que despliegas como editor del blog La pupila insomne, y otros espacios asociados a esa iniciativa, lo cual supongo que haces de manera voluntaria y como añadidura a alguna otra labor seguramente muy importante que ignoro.

Y es precisamente sobre tu bitácora que quiero hablarte. Me parece muy útil y necesario tener una alerta continua, a partir de los datos que en no pocas ocasiones te proporcionan fuentes de información sin dudas privilegiadas, sobre las transformaciones que ocurren en el campo de la lucha política, ideológica y mediática contra la Revolución cubana.

Lo que resulta válido para denunciar mecanismos y modus operandi de la subversión contrarrevolucionaria, a mí me empieza a fallar, sin embargo, cuando la emprende contra personas concretas, en algunos casos jóvenes, con un despliegue o acumulación de entradas o post que más haría suponer en ocasiones rencillas y obsesiones particulares, que un sano y constructivo ejercicio de la opinión.

Con razón me dirás tal vez que no soy el mejor ejemplo para predicar mesura, cuando en mi propio blog con frecuencia recurro a la denuncia pura y dura, incluso apasionada —aunque trato de que nunca irrespetuosa—, contra individuos e instituciones que en mi criterio muy personal entorpecen o violan la política del Partido Comunista de Cuba en el enfrentamiento a la discriminación por orientación sexual e identidad de género.

La cuestión radica, quizás, en la diferencia de perspectiva. Incluso si yo me equivoco, lo cual —admito— puede suceder y no justificaría ninguna injusticia por mí cometida, solo sería el error, la exageración, el extremismo de un simple activista que no ejerce poder formal alguno en la materia que le preocupa y genera sus alarmas.

Pero la situación resulta muy diferente cuando cualquiera podría interpretar en el fragor de una polémica pública que existe una contraposición personal desde una posición que ostenta o sugiere una autoridad oficial —como sucede contigo y La pupila insomne—, hacia la otra parte antagonista que no tiene ese privilegio y —por estar o parecer en desventaja—puede incluso llegar a sentir o temer el riesgo, justificado o no, de una represalia.

Es probable que arguyas ser tan bloguero como yo, y que te atribuyo poderes institucionales que no tienes. Pero aun cuando fuera cierto, seguro entiendes por qué esa percepción existe y existirá en tu caso, como mismo yo me resigno —pero, sobre todo, disfruto y me enorgullezco— de mi etiqueta de periodista oficialista, u otras medias verdades o comodines sociológicos.

Fíjate que no pretendo discutir ni disuadirte a ti o a quienes das espacio en tu blog para que cambien sus argumentos y valoraciones sobre algunas de estas personas que acusan, aunque como sabes tengo apreciaciones muy diferentes a las de ustedes sobre su integridad, papel en el debate de ideas e importancia de la labor que realizan para mejorar nuestro socialismo.

Tampoco me lanzaré esta vez a dar consideraciones sobre el periodismo en Cuba, origen del altercado mediático, porque sería estéril en medio de este diálogo de sordos; además de que como trabajador de la prensa por más de veinte años, cuento con otros espacios profesionales donde hacerlo, una posibilidad que quizás tú no tienes, o al menos no puedes lograr desde el punto de vista de un reportero que ejerce y sufre todas las dificultades de nuestra prensa.

Sí debo añadir que durante bastante tiempo dudé sobre la relevancia o no de hacerte algunas de estas sugerencias de forma pública. No me gusta que manipulen mis disensos para enconar o desunir. Lo hago ahora porque considero que los acontecimientos más recientes apuntan hacia un lamentable deterioro en la calidad y altura ética de las reflexiones que intentas fomentar en tu blog, además de que entrañan —según mi humilde juicio— el peligro de separar y perder para la práctica revolucionaria a quienes considero personas valiosas.

Me gustaría igualmente que esta carta pudiera contribuir, aunque fuera un poco, a ayudarnos a todas y todos en la difícil empresa de hallar un equilibrio —no centrista, por cierto, sino de una izquierda radicalmente revolucionaria— que nos permita entender el compromiso con el proyecto social cubano desde distintas formas de participación y con suficiente diversidad y amplitud de pensamiento.

Podría ser también, por supuesto, que la equivocación sea mía; y yo resulte —como a veces me dicen— demasiado ingenuo e inmaduro. No obstante, creo que debemos apostar a la generosidad y nunca creernos que tenemos toda la verdad en la mano. Confieso que me asusta el tono de quienes al parecer jamás piensan en la posibilidad de estar en un error, y decididamente hay victorias pírricas que preferiría no obtener.

Estoy convencido de que consideras que con ese tipo de emplazamientos personales en tu blog también combates a favor de la Revolución. Ojalá yo me equivoque, pero tengo mucho miedo de que en lugar de defenderla, puedas estarla dañando gravemente.

Saludos,

Francisco Rodríguez Cruz

Bloguero

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3 comentarios en “#VisionesEncontradas: de carta abierta a viejo pánico en clave sibilina

  1. Luis Ernesto:

    Lo que pasó con el artículo “Las Páginas de la Revolución” entre Javier Gómez Sánchez y Harold Cárdenas Lema sucede constantemente entre redactor y editor diariamente en todos los países del mundo, contradicción que se resuelve, como hizo Javier, asintiendo a los cambios propuesto por el editor, por tal de publicar su trabajo, o no aceptando los cambios que sugirió el editor e ir a buscar otro editor que lo acepte como se hizo… ¡Es así de simple!

    La publicación de la versión original en otra publicación es una acción traicionera de difamación, no puede llamarse de otra manera.

    Cuando comenzó la campaña difamatoria contra la Joven Cuba, apoyados en la acción traicionera de Javier contra Harold, en su trabajo “El pretexto de la censura” Harold explicó cómo fue lo sugerido, y cito:

    “Enviamos por correo electrónico nuestras sugerencias al autor, luego en una conversación telefónica minutos antes de publicar este accedió a varios de ellos y demandó que otros permanecieran igual, incluso dijo exactamente de dónde a dónde debíamos suprimir. Nuestra posición literal fue: “si insistes en que salga así lo publicamos así, pero esta no es la línea de La Joven Cuba”.

    “Cualquier insatisfacción con estas sugerencias, pudo haber sido expresada por el autor a nosotros directamente, antes o después de su publicación. El uso mediático de este episodio en un contexto de difamación al blog, es al menos inoportuno. Debería ser Javier Gómez Sánchez quien explique lo ocurrido en último caso y tiene a su disposición las páginas de La Joven Cuba para ello.”

    Este suceso se está inflando, como si en ello se jugara la existencia de la Revolución Cubana, dando pie al lucimiento literario y estilístico de otros directores de blog, hasta llegar a este que titulas “#Visiones Encontradas: de carta abierta a viejo pánico en clave sibilina”, título muy bien escogido, porque los argumentos de ataque a La Joven Cuba le dan un trasfondo misterioso y oscuro, y a veces con apariencia de importantes.

    Desde el 2011, que al llegar a Chile descubrí el sitio La Joven Cuba, Harold Cárdenas ha sido una persona transparente en sus argumentos y acciones, e incluso, las difunde por Facebook.

    Reitero, participo en los debates que se promueven en La Joven Cuba, apoyando la defensa de la línea trazada por el pensamiento colectivo del Partido y el Estado, con citas de las obras de los clásicos del Marxismo-Leninismo, nuestros próceres, de nuestros principales dirigentes, y las vivencias que he tenido desde 1953, que comencé a trabajar con 9 años de edad.

    Si lo que insinúan sobre las actividades de los viajes al exterior de Harold fuera verdad, nuestros órganos de Seguridad del Estado lo hubieran llamado a contar, para alertarlo… No tengo entendido que los mismos imiten los desprestigiados métodos que se utilizaron en la INVOLUCIONADA Europa del Este.

    ¡Invertir 3 422 palabras, 7 cuartillas, en cantinflismos en esos fines difamatorios dista mucho de mis experiencias en el enfrentamiento ideológico, desde que me incorporé a la lucha, en 1957… Y he estado en esa labor hasta ahora!

    Mao Tse-tung señaló en su artículo “CONTRA EL LIBERALISMO”, en 1937, esclareció los tipos que lo caracteriza, cito estos dos que tienen que ver con esta situación que se ha creado:

    “Entregarse a ataques personales, armar líos, desahogar rencores personales o buscar venganza, en vez de debatir los puntos de vista erróneos y luchar contra ellos en bien de la unidad, el progreso y el buen cumplimiento del trabajo. Este es el quinto tipo. Escuchar opiniones incorrectas y no refutarlas, e incluso escuchar expresiones contrarrevolucionarias y no informar sobre ellas, tomándolas tranquilamente como si nada hubiera pasado. Este es el sexto tipo.”

    En la introducción de su artículo expresó lo que cito:

    “Estamos por la lucha ideológica activa, pues ella es el arma con que se logra la unidad interna del Partido y demás colectividades revolucionarias en beneficio del combate. Todos los comunistas y revolucionarios deben empuñar esta arma.

    “Pero el liberalismo rechaza la lucha ideológica y propugna una paz sin principios, dando origen a un estilo decadente y vulgar, que conduce a la degeneración política a algunas organizaciones y miembros del Partido y demás colectividades revolucionarias.”

    ¡¡¡DIOS NOS AMPARE!!!

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    1. Alexis
      Bienvenido el debate, cuando todo está sobre la mesa. Todavía espero leer el más mínimo comentario de alguno de los muchachos de LJC o Harold en particular, de las omisiones que pasaron por la mencionada decisión del editor de sugerir o modificar una parte del texto, sobre todo la relacionada con la eliminación de partes que pudieran molestar a Cuba Posible, OnCuba, Periodismo de Barrio…
      Cualquiera que se sienta medianamente revolucionario, le importaría bien poco si sus argumentos incomodan a semejantes “actores”.
      Es lo que pienso.

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