Granma: símbolos patrios, memoria y tradición ética


Mi bandera puede ser de tela, buena o mala, de cartón barato o hasta de papel, pero debe portarla un patriota dispuesto a defenderla en todo escenario. Foto: Roberto Chile.
Mi bandera puede ser de tela, buena o mala, de cartón barato o hasta de papel, pero debe portarla un patriota dispuesto a defenderla en todo escenario. Foto: Roberto Chile.

Por Pedro de la Hoz. En el carapacho de una tortuga, el triángulo rojo y la estrella solitaria. El quelonio, en su lento avance, deja un rastro de franjas azules y blancas. La imagen difundida en la blogosfera ilustró un comentario sobre alcances y retardos en cierta zona de la economía nacional. Se puede estar o no de acuerdo con el contenido de la polémica nota, pero la grotesca manipulación de uno de nuestros símbolos patrios no debe ser pasada por alto.

El uso y abuso de estos atributos ha sido un tema recurrente en los últimos tiempos. Existe un marco legal que define las características, la naturaleza y las normas para su utilización. En 1983 la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó la Ley no. 42 y luego en 1988 el Consejo de Ministros estableció el reglamento mediante el decreto no. 143. También sabemos que se dan pasos muy firmes para la actualización de la legislación vigente.

Vivimos, lamentablemente, momentos en que desde los centros hegemónicos del poder y con una irradiación a escala global se han trivializado los símbolos. Hay que ver una parada festiva en cualquier ciudad estadounidense y observar una lluvia de confetis con los colores de la bandera norteamericana y personas disfrazadas de Tío Sam montadas en zancos. Hay que ver caricaturas e imágenes distorsionadas de los padres fundadores de la nación.

En varios países de la región y en los propios Estados Unidos se han alzado voces contra el irrespeto a los símbolos patrios; dígase la proliferación indiscriminada en artículos de vestir y utensilios, y hasta su reproducción en prendas para animales domésticos.

Antes de fin de año, en una comparecencia televisada, Eusebio Leal alertó: «Existe una vulgarización de los símbolos nacionales a propósito con una idea absolutamente comercial por parte de personas que tergiversan un poco la necesidad y convierten en comercio lo que no es comerciable. (…) Imitando las malas costumbres de un comercio brutal que entra en el país no solo desde los Estados Unidos, sino desde cualquier otro lugar, traen de allí múltiples cosas que son de una vulgaridad extraordinaria y creo que no se puede responder a la vulgaridad con otra».

Por otra parte, el intelectual Fernando Martínez Heredia ha recordado cómo «gana cada vez más terreno a escala mundial la homogeneización de opiniones, valoraciones, creencias firmes, modas, representaciones y valores que son inducidos por el sistema imperialista mediante su colosal aparato cultural-ideológico. Una de sus líneas generales más importantes es lograr que disminuyan en la población de la mayoría del planeta —la que fue colonizada— la identidad, el nacionalismo, el patriotismo y sus relaciones con las resistencias y las revoluciones de liberación, avances formidables que se establecieron y fueron tan grandes durante el siglo XX. La neutralización y el desmontaje de los símbolos ligados a esos avances es, por tanto, una de sus tareas principales».

Nuestra relación con los símbolos patrios debe ser entendida, sin embargo, más allá de toda consideración formal. Cada uno de ellos representa un vínculo muy profundo con la memoria histórica y la tradición ética de la nación.

La manera en que los asumimos tiene mucho que ver con la conciencia cívica en que nos hemos educado. En tal sentido, vale tomar en cuenta el análisis formulado por Abel Prieto cuando llamó a discernir entre las «fuerzas, corrientes, tendencias que provienen de la cubanía, y se orientan en favor de la defensa de nuestro perfil nacional, de su completamiento y profundización» y otras «por fortuna minoritarias, que se nutren de una cubanidad castrada, parten de aceptar lo más superficial y externo de la cultura cubana para subordinarse en lo esencial y convertirse, de manera más o menos consciente, en cómplices de la desnacionalización de Cuba».

La bandera, por ejemplo, es mucho más que un objeto material. Lo que le confiere máximo valor transita por las vidas que se han entregado por ella, la épica que se ha consustanciado en su representación. Es un enunciado de la Patria; respetarla constituye un acto de confirmación ciudadana.

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5 thoughts on “Granma: símbolos patrios, memoria y tradición ética

  1. https://postcuba.files.wordpress.com/2017/01/tortuga4.jpg?w=625&h=390&crop=1

    Las apelaciones subliminales son instrumentos psicológicos para impactar al receptor del mensaje, no es el objeto en sí que se mancilla.

    Cuando hemos impreso millones de Banderas Cubanas para usarlas en una manifestación y las botan al piso y luego le pasan por encima pisoteándola, eso sí es mancillarla, lo hemos hecho y no ha llamado la atención… Lo he denunciado en el Partido y el Gobierno y no ha pasado nada.

    ¿QUÉ ESTÁ PASANDO?

    ¿TENEMOS LOS PROBLEMAS DENUNCIADOS, O NO?

    Hay que ejercer la AUTO CRÍTICA y la CRÍTICA, lo ha pedido Fidel y Raúl.

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  2. Me resulto muy grato leer este articulo sobre lo que debe de representar el respetar a la bandera,y también la opinión de Eusebio Leal,por otra parte,el usar una tortuga y la enseña nacional Cubana para criticar la lentitud del desarrollo en Cuba,como ha hecho el Sr.Ravsberg,es una provocación y descortesía hacia el pueblo que noblemente le acoge como periodista..hace años que leo los artículos de este periodista sobre la sociedad Cubana,y me parecen tendenciosos y faltos de objetividad,tambien me resulta un tanto soberbio y falto de humildad en su manera de responder a las criticas de los lectores..Un saludo desde Madrid.

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  3. Luis Ernesto:
    Por Messenger te envié la foto de la pantalla de mi computadora, donde se ve que había desaparecido el link de la imagen del dedo parado… Que ahora existe, en la imagen.
    Sobre la famosa TORTUGA ROJA CON UNA ESTRELLA BLANCA CON LÍNEAS DE MOVIMIENTO AZULES Y BLANCAS… No es como dice el artículo “En el carapacho de una tortuga, el triángulo rojo y la estrella solitaria.” Porque el carapacho no es triangular, ni el rojo tiene forma triangular… Es una apelación a las críticas que se hicieron en la última Reunión de la Asamblea Nacional del Poder Popular que en un trabajo anterior publicaste.
    Esa apelación fue utilizado en el trabajo “Las cooperativas avanzan a paso de tortugas”, de Lissett Izquierdo Ferrer, publicado en febrero 24 de 2016 por Ravsberg, y en esa oportunidad no causó ningún trauma ético… ¿Por qué ahora, unos días antes de cumplirse un año de su primera publicación sí “impacta” los sentimientos patrios de los que ven, con indolencia y desidia, el incumplimiento de lo aprobado por el pensamiento colectivo del Partido y del Estado?
    En el trabajo de Carlos Luque Zayas Bazán en La Pupila Insomne, titulado “Ravsberg: Del insulto a la manipulación. #Cuba”, se reconoce que “…no faltan analistas que aconsejan su más rápido despliegue, y señalan entre las razones de una supuesta voluntaria ralentización del proceso, prejuicios dogmáticos, o intereses retardatarios de individuos que no querrían perder privilegios, o posiciones de control.” Precisamente uno de esos analistas es Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del PCC y Presidente de Cuba; otro Cabrisas, ministro de Economía; otra Pedraza, ministra de Finanzas y Precios, pregunto: ¿cumplimos sus orientaciones y órdenes, o permitimos que los burócratas buRRocratizados nos involucionen como le hicieron a toda la Europa del Este?
    Tengo el privilegio de haber tenido la influencia DIRECTA del Che, de Raúl, de Fidel, de Almeida, de Blas, etc. y ellos me enseñaron, ¡CON SUS EJEMPLOS PERSONALES! que lo que hay que hacer se hace, aunque nos cueste la vida.
    El mal no es la apelación subliminal de la tortuga, o del dedo paradito fálicamente, EL MAL SON LOS INCUMPLIMIENTOS EN TIEMPO Y FORMA DE LO ACORDADO Y LO ORIENTADO POR EL PARTIDO Y EL ESTADO, que critica Ravsberg reforzado con su apelación subliminal… Que repito: No es como dice el artículo de Pedro de la Hoz, “En el carapacho de una tortuga, el triángulo rojo y la estrella solitaria.”
    Somos un pueblo culto políticamente… Y culturalmente, para enfrentar cualquier batalla, de ideas, o de tiros y bombas.

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