Periodista de !ahora!


Colectivo de Ahora y siempre.
Colectivo de Ahora y siempre.

Por Rosana Rivero Ricardo. Ser periodista de ¡ahora! bien merece una crónica. Y cuando digo “de ¡ahora!”, no escribo de ser obrero asalariado de la prensa en estos tiempos, que de por sí merece un reportaje de investigación. Me refiero a trabajar en uno de los semanarios provinciales más populares de Cuba.

La recomendación viene de cerca, pero lo justifican los cientos de correos electrónicos, comentarios en la web, cartas, colas en los estanquillos y saludos y felicitaciones en vivo de nuestros lectores. Quién si no una periodista de ¡ahora! puede “desayunarse” en su bandeja de entrada una declaración de amor por un enamorado de su trabajo.

Quién si no una periodista de ¡ahora! puede reír con un correo que afirma: “acabo d salir del baño con igual dolor d estómago pero con l corazón alegre y triste a la vez pues d pura casualidad le pedí a mi esposo q m trajera un papel y (…) descubrí tu escrito…” Quién si no un periodista de ¡ahora! puede alucinar con un “leí el otro día un artículo tuyo que me gustó”, para luego despertarse cuando el lector concluye, “pero no me acuerdo de qué era”.

Los periodistas de ¡ahora! tienen más jefes que un soldado raso. Por un tiempo pasas inadvertido. La gente no te conoce por tu imagen, ni por la voz, pero cuando finalmente descubren que trabajas en ¡ahora!, todos quieren ser tu jefe de información y decirte qué y cómo publicar en el periódico. La “sanción pública” no se hará esperar si no aparece el sábado el artículo sugerido. Entonces habrá que explicar que el periódico sale una vez a la semana, solo tiene ocho páginas y es de papel gaceta, no de tela elastizada.

En ¡ahora! serás más que periodista. Marco Polo es un niño de teta con tanto viaje que te programan ¡ahora! y en el futuro. Y hasta tienes la suerte de contar con un diario (más bien semanario) personal muy público y en letra de molde de tus andanzas.

Si tu inclinación era por el mundo de las pasarelas recibirás clases de modas. Un exhaustivo corrector te enseñará a “andar en tacones en el empedrado camino de la gramática española”, como diría una colega. A pesar de tus esfuerzos con las pullas siempre habrá alguien en busca de tus gazapos periodísticos, cuestión que se resuelve matemáticamente: el ser humano tiene derecho a equivocarse. El periodista es un ser humano, entonces por el teorema de la transitividad, el periodista tiene derecho a equivocarse.

Los periodistas de ¡ahora! somos los únicos en Cuba que tenemos un comedor obrero de una Estrella. No le hacen falta las otras cuatro para ser de primera categoría, a juzgar por los potajes y las croquetas de la cocinera al estilo del perfeccionamiento empresarial: hacer más con menos.

Además nos subordinamos a un jefe con ínfulas de militar quien sugiere “meter pa´ infantería” (entiéndase andar a pie) cada vez que se rompe el carro. Por esa causa, se nos ve a menudo en taxi con los famosos, en los autos de los ministros, pero regresando a casa en Diana.

No hay nada más saludable para el orgullo que ser periodista de ¡ahora!. Ese orgullo que nos hace infalible ante el rostro de pocos amigos de los especialistas del poligráfico cuando llegamos a imprimir a las dos de la madrugada una infografía “volada”. Este debe ser un término de diseño de difícil ejecución en las máquinas, pero que prefiero interpretar como “infografía volá”, pues ¡ahora! no esperó a después y creó primero un grupo infográfico para que nuestras páginas se parezcan más a estos tiempos.

Y ya voy a “darle agua” a esta crónica que si de algo se aprecia el periódico es de tener un editor-jardinero, o sea, que chapea tus textos si no encajan en página. Así que concluyo con esta frase para ser chicharrón del jefe: Este sábado celebramos el aniversario 54 del periódico, del cual no me queda más que ser su periodista ¡ahora! y siempre.

(Tomado del blog Liveincuba)

2 comentarios en “Periodista de !ahora!

  1. Ser de ¡ahora! es un vínculo que te mueve aún cuando tu nombre no aparece en la nómina de cada mes. Es el placer de saberse miembro de ese equipo que trata, cada dia, aunque aparezca en papel gaceta una vez a la semana, de aprehender lo mejor de la sociedad holguinera y criticar aquello que empobrece el alma y perturba la existencia.
    Ser de ¡ahora! tiene, en lo personal, el orgullo de ver cómo jóvenes que ayer soñaban sus reportajes sentados en un aula de la universidad mientras te esforzabas por parecer más preparado que ellos delante del aula.
    Ser de ¡ahora! tiene, para mi, la eterna percepción de que no estaré físicamente allí ahora, pero siempre ¡ahora! estará en mi corazón.

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