La Revolución que vive en mi barrio


Lianet Bárbara Ruiz Manduley, Delegada de la circunscripción 135 de Holguín, fue elegida en el proceso del 2015.
Lianet Bárbara Ruiz Manduley, Delegada de la circunscripción 135 de Holguín, fue elegida en el proceso del 2015.

Por Luis Ernesto Ruiz Martínez. Creo que hay que pedirle a la policía que vaya con más frecuencia por mi barrio. También convocaría a funcionarios de comercio, recursos hidráulicos, alcantarillado, salud y la empresa eléctrica, por solo mencionar algunos de los sectores aludidos en los planteamientos de los electores a la Delegada del Poder Popular de mi circunscripción.

Y no porque abunden delincuentes que perturben la tranquilidad ciudadana, o sujetos que pongan en peligro la Revolución, sino porque es un reclamo de varios vecinos, sobre todo los de avanzada edad, ante el peligro que representan los “cohetes” en que se han convertido autos y motos que andan a elevadas velocidades por calles de la ciudad de Holguín.

Pero sería muy simplista evaluar la Asamblea, si solo me limito a ver esa parte de los problemas que compartieron mis vecinos.

La nevera de la casilla está rota, pero Comercio, aunque dispone de financiamiento, no ha encontrado oferta para ponerla a disposición de los clientes. Ya está en “plan” darle algo de reparación a los edificios multifamiliares que darían continuidad al proceso que rescató del abandono los que hoy iluminan la calle “Pérez Zorrilla”. Siguen pendientes otras soluciones, pero dependen de recursos que se incluyeron en el plan de reparaciones del próximo año, así que eso viene en camino.

Lianet, mi delegada, bien pudiera llamarse Olga o Juana, si residiera en otra zona, porque en Cuba, por estos días, los delegados del Poder Popular rinden cuentas de su labor de gobierno. Allí estaba ella, de pie, a pesar de andar auxiliada por el “burro” que le acompaña desde el accidente que, como ella misma dice, “la sacó de circulación”.

Ante cada planteamiento, su respuesta directa, sin adornos, ni justificaciones.

La enfermera del Consultorio Médico de la Familia respondió la queja de una vecina que no ha visto llegar a su hogar ninguna de las profesionales de la salud que allí laboran, aunque supuestamente tienen programadas visitas de terreno. Al estar allí, la respuesta es directa, no hay que esperar el burocrático camino que lleva los planteamientos de aquí para allá, y mientras, la queja engorda.

En uno de los momentos más calientes, pareció que un elector le “paraba las justificaciones”, cuando ante el planteamiento de otra vecina sobre el muro de contención de un río citadino que, en franca marcha al derrumbe, amenaza con complicarle la vida a varias viviendas y un taller automotriz, la delegada respondió que sigue sin firmar la respuesta de las autoridades empresariales pues ni a ella la misma la han convencido.

Y allí se formó el debate que necesitamos en el barrio.

La confianza en la Revolución y su justa distribución de los recursos, no puede esperar por “planes futuros” hasta que aparezcan los materiales necesarios para prevenir hechos que después, de convertirse en males mayores, conduzcan a la pérdida de vidas humanas.

El planteamiento en cuestión, viene saliendo una y otra vez sin que llegue lo que es mucho más importante: la solución. Y se mantuvo otra vez, pero con el mandato a la Delegada de transmitir a las autoridades de gobierno y de las empresas responsabilizadas con solucionar el problema, que los vecinos reclaman de una visita, en el menor tiempo posible.

Cuando algunos dicen por ahí que el Poder Popular dejó de tener sentido, y los delegados casi nunca resuelven los problemas, mis vecinos volvieron a asistir, aunque pudieron ir muchos más, para demostrar que el espacio todavía sirve para canalizar los problemas de los electores.

En las actuales asambleas vemos, además de las autoridades del barrio, las de empresas y organismos que pueden ser municipales, provinciales o de subordinación nacional. Y es muy bueno que así sea. Necesitamos que los dirigentes a todos los niveles escuchen, directamente en los barrios y en voz de sus pobladores, las preocupaciones con las que se despiertan y acuestan a diario. Para que nadie les haga un cuento.

Ese es el Poder Popular que necesita consolidar Cuba. El que, con los pies en la tierra, responde objetivamente a sus hijos, pero tratando de encontrar soluciones a sus acumulados problemas. Es lo que aprendimos desde 1959 y no sé en el de ustedes, pero esa es la Revolución que vive en mi barrio.

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