Revela prensa holguinera problemas en Terminal de Ómnibus Nacionales


Esperemos que las deficiencias en la Terminal Santiago-Habana no sean contagiosas ni generales. Foto tomada del Ahora.
Esperemos que las deficiencias en la Terminal Santiago-Habana no sean contagiosas ni generales. Foto tomada del Ahora.

Por Isis Sánchez Galano. Exactamente fueron dos horas en la cola, pues la única taquillera que atendía a los más de 50 ciudadanos allí tuvo que esclarecer dudas y atender necesidades “urgentes” de uno que otro amigo. Luego, cuando apenas restaban tres personas delante de mí y ya visualizaba mi pasaje en la mano, tuve que salir 45 minutos porque debían fumigar la instalación.

Ojalá la espera y la letanía hubiesen sido mis únicos problemas. Ojalá la cajera, después de haber esperado tanto, no hubiese dicho Esta no es la taquilla para reservar hacia su destino, lo dice el cartel de la entrada, un cartel minúsculo, microscópico… imperceptible.

Ojalá fuera una pesadilla o una escena ilusoria, pero no, es el acto constantemente repetido, de holguineros y foráneos, cuando deciden reservar con antelación en la Terminal de Ómnibus Nacionales José María Pérez Capote, la Santiago-Habana de la Ciudad de los Parques.

¿Cuántas veces hemos padecido en esas interminables horas de espera para adquirir nuestro boleto? ¿Son la indolencia y la morosidad características propias de los trabajadores del trasporte que atienden directamente a la población en la provincia?

¿Debemos callar ante estas acciones y echarle miel a la impotencia?

Estoy convencida de que no he sido la única víctima en este terruño de la pregunta sin respuesta, de la escasa o nula atención de las taquilleras, de las horas viendo por la “izquierda” del mostrador a los “amigos de la casa” comprar, reír o simplemente conversar con las que deberían atendernos.

Mas, en esta ocasión se repitió el tema de la fumigación en un horario en que el espacio se reduce por tanta gente. Las personas tuvieron que permanecer fuera -con equipaje incluido- aun cuando lloviznaba, porque es vital el enfrentamiento y la prevención de enfermedades transmitidas por mosquitos del género Aedes. Pero, ¿este es el momento ideal para realizarla? ¿Por qué no se asume otro instante de la jornada en que el flujo de personas sea menor?

Ahora, de igual modo, se comenta sobre el traslado de la terminal hacia Ciudad Jardín. No obstante, el confort que nos promete el nuevo establecimiento, a pesar de la lejanía, se vislumbra turbio, si también mudamos para ella los “hábitos” del sitio que la precede.

Esta no es la imagen del Holguín revolucionario que se quiere, de los obreros comprometidos con la Patria y de los que trabajan hoy, en aras del porvenir próspero y sostenible que tratamos de erigir.

Hay brechas que no se pueden dejar ensanchar. Falta de ética, indolencia o poco sentido de compromiso ante el trabajo no pueden seguir “rasgándonos” la piel. Por tanto, quien no esté a la altura de nuestro personal de transporte, los sacrificados, los que siempre nos reciben solícitos y dispuestos, los que se olvidan del día u horario, deberán replantearse su labor y enrumbar el camino hacia otros senderos.

No acostumbro a absolutizar porque los matices de la vida no lo permiten, pero espero de corazón que tales deficiencias en la Santiago-Habana no sean contagiosas ni generales, que esos que constituyen minoría se consagren totalmente al más noble y humano de los oficios: servir con esmero al pueblo.

La tardanza, el menosprecio, la dejadez… pueden evitarse. No demos paso a quienes intentan destruir y manchar lo logrado.

(Tomado de Ahora)

Un comentario en “Revela prensa holguinera problemas en Terminal de Ómnibus Nacionales

  1. Plenamente de acuerdo con la periodista. No son pocos los que han sufrido la amarga experiencia de adquirir un pasaje para viajar. Es cierto que la terminal actual no reúne las condiciones para atender bien a la población, pero tampoco hacen el esfuerzo.
    La información escrita es mínima y desactualizada y si no lo es, da la impresión de haber sido colocada temporalmente (un papel escrito con tinta, o impreso) y siempre deja lleno de dudas al cliente. Para colmo la taquilla de información está al lado de la lista de espera, por lo que casi siempre está inaccesible para el público y la taquillera no siempre tiene deseos de informar, lo hace de mala gana, con frases incompletas o en voz inaudible.
    Por otro lado, el local, en mal estado, para reservaciones, estuvo diseñado para climatización, por lo que ahora, con el ahorro energético extremo a que las circunstancias nos obligan, la calidad del servicio se ve afectada.
    De igual modo, se nota la ausencia de un jefe que controle disciplina y buen hacer, pues son muchas las horas que pierden las taquilleras por atender problemas ajenos, amigos que siempre llegan a resolver, trabajadores que vienen a resolver a amigos y familiares, sin respetar el derecho de quien aguarda disciplinadamente en la cola, entre otros males, cuya solución no requiere grandes recursos, sino control y organización del trabajo.
    Otro aparte merece la calidad del servicio ya en el ómnibus. Hay tela por donde cortar en un servicio tan sensible como lo es el transporte.

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