Bloqueo, daños más allá de las cifras


El bloqueo sigue afectando al pueblo de Cuba.
El bloqueo sigue afectando al pueblo de Cuba.

El bloqueo de Estados Unidos es como un dolor crónico para los cubanos. Más de dos tercios de los actuales ciudadanos de Cuba lo han sufrido desde que vinieron al mundo, de modo permanente, en todos los ámbitos de la vida, y sin alivio alguno hasta ahora, incluidos los paliativos que han querido darles con las declaraciones y medidas adelantadas desde Washington, no por casualidad, a las puertas del más reciente debate en la ONU.

Por esta época en que la abrumadora mayoría de los países representados en la Asamblea General de las Naciones Unidas lo llaman por su nombre verdadero, bloqueo, y lo rechazan un año tras otro, como ocurrirá ahora una vez más, las cifras que ilustran sus daños materiales, económicos y sociales, parecen infinitas.  Cada sector, institución, empresa o entidad cubana de cualquier tipo cuantifica perjuicios evidentes. Las personas individualmente no lo hacen para las estadísticas, pero suman historias, penas irreparables.

El absurdo de esa política llega al extremo de que no solo agravia a los cubanos contra quienes está dirigida, sino que como empecinado boomerang golpea también de retorno a los propios estadounidenses y a intereses de otros países. Por eso hace tiempo se conoce que la mayoría de la población de EEUU favorece el levantamiento del bloqueo. De ahí que un sector de su élite gobernante haya formulado una política diferente, convertida en plataforma pública durante el último bienio de la actual administración –saliente dentro de apenas tres meses–, sin que se haya concretado nada parecido a un cambio real.

La novedad fue que el gobierno imperial se hizo eco del reclamo mundial y de su propia población para reconocer la necesidad de suprimir lo que ellos enmascaran con el calificativo de embargo. Eso después de alcanzar el nada honroso mérito de haber sido esta la administración que más duro apretó las clavijas del bloqueo con multas megamillonarias para impedir el flujo de recursos financieros a Cuba.

Una nueva política para lograr los mismos fines por otros medios. El reconocimiento de que el denominado embargo fue un fracaso, pero no por su carácter abiertamente genocida de pretender rendir por hambre y enfermedades a un pueblo rebelde, sino porque no dio los resultados esperados. Faltó, sin embargo, la voluntad necesaria para vaciar con medidas ejecutivas legalmente posibles buena parte del contenido agresivo de la política vigente durante más de medio siglo, y mucho menos para aunar y concentrar fuerzas en cortar el tupido entramado de leyes cavernícolas que sustentan la guerra económica contra Cuba.

En conclusión, el bloqueo sigue en pie, con sus innumerables daños principales y colaterales, materiales y culturales, físicos y sicológicos, además de los derivados ahora de una engañosa maniobra para intentar separar al pueblo de la institucionalidad revolucionaria, confundirlo, desunirlo y derrotarlo.  En consecuencia, hay que seguirlo enfrentando y sin permitirle, como hasta ahora, que mine el ánimo y la capacidad de resistencia de una nación que, desde una épica cotidiana no exenta de perfeccionamiento, ha sabido vivir y luchar a la altura de su gloriosa historia, y seguirla haciendo crecer ante cada nuevo desafío.

Pero la existencia misma bajo un poderoso cerco hostil tiene consecuencias calculadas por sus promotores; entre otras, generar el síndrome del sitiado, del agobio, del extenuante estrés sostenido… Y el ataque de enfermedades oportunistas como el conformismo, la apatía, el desánimo, el secretismo… sin excluir manifestaciones de miserias humanas en quienes la pobreza lleva a la deshonra.

La limitación del horizonte al estar vedadas importantes posibilidades, de las que otras naciones disponen, ha implicado mayor desgaste real ante la inevitable necesidad de realizar esfuerzos superiores para alcanzar cualquier objetivo en un mundo cada vez más interconectado, y del que con tanta fuerza se ha pretendido, sin lograrlo, aislar a Cuba, para entorpecer la eficacia y eficiencia de su gestión e impedirle acceder a las fronteras del conocimiento.

En el camino de las legítimas búsquedas de intersticios para burlar el asedio ha habido desviaciones graves y costosas. Y ha aflorado la tendencia a tratar de ignorar, subestimar, o intentar disimular incapacidades, errores y debilidades, con el pretexto de las dificultades reales y la amenaza permanente…

Pero, también frente a las adversidades se han cultivado virtudes y valores que alivian dolencias, y sirven de antídoto contra los males e infunden nuevas y superiores fuerzas: unidad, solidaridad, confianza, firmeza, espíritu de victoria… En ellas continuarán apoyándose los cubanos hasta que los padecimientos que no pueden expresarse en cifras, y su causa, queden en el pasado.

(Tomado de Bohemia)

4 comentarios en “Bloqueo, daños más allá de las cifras

  1. No tenemos dudas de lo infame que es el bloqueo. Lo peor, son las dudas sobre la posibilidad de que se levante. Tenemos claro que durante décadas, los países se han puesto a favor de que se levante el bloqueo. Pero EEUU e Israel, su mejor aliado, van a votar siempre en contra. No les sirve el ejemplo de un país libre, soberano, solidario. Con los mejores niveles de educación en el Continente, con los mejores niveles de atención en salud a su población. Un país que piensa por sí mismo, al imperio, no le sirve. Viva Cuba libre y soberana!! Desde Uruguay, un gran abrazo a todos los cubanos que día a día luchan por una patria mejor!

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