Una boda bajo el mar de Guardalavaca (+Fotos y Video)


Por Abdiel Bermúdez Bermúdez. Oleg Nepotchatykh no le tiene miedo al océano. Evguenia tampoco. Los dos han bajado decenas de veces hasta los seis, siete… diez metros de profundidad. Y hasta más. Bajan juntos con el anhelo de compartir la vista azul-verdosa enorme, desafiante, y con la confianza de que el otro está a su lado y nada es lo suficientemente grande o peligroso para interponerse entre padre e hija.

Eso hacen cuando vienen de vacaciones a Guardalavaca, en el polo turístico holguinero, y se visten con sus trajes de buceo, echan mano a un par de tanques de oxígeno, embuten sus pies en el calzado anfibio y se impulsan mar abajo hasta que los vence el cansancio o los “colegas” del Centro de Buceo Eagley Ray les dicen que es hora de regresar.

El año pasado Oleg no vino con Evguenia.

Se hundió solo durante horas en las aguas atlánticas del balneario y cuando subió, les confesó a sus amigos que su hija se casaría. Todos felicitaron al padre de la futura novia y Jorge Luis Millet, uno de los buzos más experimentados del oriente de Cuba, compartió una idea casi descabellada: “¿Por qué no se casa aquí, y hacemos la boda bajo el agua?”. Parecía una idea loca en verdad, pero a Oleg le fascinó. Al día siguiente tomó su equipaje y regresó a su empresa científica PO-Laboratories, en Canadá.

Evguenia trabaja como bióloga. Tiene 28 años, ascendencia ucraniana, y hace un buen tiempo conoció a Michael Jiménez, quien estudia fisioterapia y de latino solo tiene el apellido y esa jovialidad que enamoró a Evguenia a primera vista. Tenían planes de casarse, pero nunca les pasó por la mente vestirse de novios para celebrar la ceremonia nupcial bajo el agua. Mucho menos en Holguín, en Cuba, “un país muy bonito con gente muy buena y cariñosa”, dicen convencidos.

Y vinieron, seducidos por la propuesta de Oleg. Invitaron a familiares y amigos de una decena de países, como Rusia, Ucrania, Francia, Israel, Afganistán… En la sede local de la Marina Marlin subieron todos al Albatros, que habitualmente surca, cargado de turistas, la corriente marina en este litoral; y el catamarán no se detuvo hasta llegar al punto exacto donde la boda se realizaría.

A siete metros de profundidad, dos mesas plásticas vestían la bandera del “Eagley Ray”, y en varios puntos de la geografía submarina los hilos sostenían los pomos de agua (de litro y medio) previamente pintados de azul, blanco y rojo, que harían de simpáticos globos submarinos. Encima de una de las mesas se colocó el cake.

¿Un cake bajo el agua? ¿Y es “de verdad”?… Todos hacen las mismas preguntas cuando miran las fotos del acontecimiento, y cada interrogante es respondida con un guiño de complicidad por los mismos buzos que el día anterior se esmeraron en diseñar y moldear en cemento un pastel de tres pisos que parece “de merengue y chocolate”, y en cuya cima colocaron una pareja de novios de “biscuit”, para el deleite de Evguenia.

“Todo estaba decorado, sumamente bonito”, dijo la novia emocionada al llegar a la orilla, antes de repasar el momento en que se colocó el vestido blanco sobre el traje de buzo y, con equipo completo, se lanzó al agua.

El resto fue también difícil: avanzar hasta la mesa de la mano de Oleg, custodiada por buzos vestidos con camisas de mangas largas y corbatas; agarrar un cartel que decía ¡¡¡Yes!!! (Sí) para responder al que le mostraba Michael: Marry me!!! (Cásate conmigo), y solo entonces retirar las boquillas para besarse todo el tiempo que aguantaron los pulmones.

Michael, vestido de gala también, habla eufórico: “Probablemente fuimos los primeros, pero no seremos los últimos. Eso puedes darlo por seguro: a mucha gente le gustará vivir esta experiencia”. Y el suyo es un buen vaticinio. Nunca antes un hecho como este había ocurrido en aguas holguineras, pero quién sabe si otras parejas se embullan a “mojar su amor”. Por lo pronto, ya ellos andan en planes de volver a Guardalavaca el año próximo para celebrar, quizás bajo el agua, el primer aniversario de bodas, por qué no.

(Tomado de Ahora. Fotos: Cortesía del Centro de Buceo Eagley Ray)

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