La pobre Lola


Las Dianas en Holguín no son suficientes, muy pocas veces pueden vaciar las paradas, pero siguen circulando. VDC FOTO/Luis Ernesto Ruiz Martínez.

Las Dianas en Holguín no son suficientes, muy pocas veces pueden vaciar las paradas, pero siguen circulando. VDC FOTO/Luis Ernesto Ruiz Martínez.

Por Luis Ernesto Ruiz Martínez. Dicen que la mataron a las 3 de la tarde. Aunque hay más versiones de la historia de la desdichada, que partes tienen Rápido y Furioso con la Guerra de las Galaxias, juntas ambas sagas. Lo cierto es que Lola, cuya existencia y desaparición física no están muy claras, no tuvo la oportunidad de montar en una Diana.

Cuentan que fue una prostituta a quien uno de sus amantes fulminó con una puñalada en el pecho. Agrega una de las muchísimas inventivas que el crimen ocurrió a las tres de la tarde de un día de 1948. Ciro Bianchi afirma que no es real, al menos en un artículo publicado por Juventud Rebelde en el 2011, que aporta otros elementos.

Pero dejemos las especulaciones y pongamos los pies en la tierra, o mejor escrito, en el piso de una guagua en pleno septiembre, sin importar la hora. Casi por obligación, si se trata de Holguín, será una Diana, de esas que nunca se sabe exactamente la cantidad de personas que las pueden abordar.

Los camiones andan un poco perdidos por estos días, luego de anunciarse una imprescindible evaluación de sus exageradas tarifas. También escasean los conductores de vehículos estatales que, circulando vacíos, se detienen en las desbordadas paradas para aliviar en la transportación masiva de pasajeros. Así de egoísta es a veces este mundo nuestro, por más que intentemos hacer mejor las cosas.

Pero las Dianas se ven, aunque en minoría, tras la rebaja del precio del pasaje. No son suficientes, muy pocas veces pueden vaciar las paradas, pero siguen circulando. Con un poco de suerte lograremos subir a una de ellas, felices si por delante, apretujados si por la puerta trasera.

A bordo se ve de todo: egoístas que no mueven ni un músculo, aunque a su lado pase una embarazada o un anciano, hombres sentados con el trasero atornillado que duelen más cuando se trata de jóvenes y hasta algún que otro “manisuelto” que vela la más mínima oportunidad para “acomodar” el interior de carteras ajenas. Son tantas que nos hacen durar de la existencia de tantos años de educación.

No queda más remedio. Hay que seguir subiendo a las guaguas, por más que al bajarnos lamentemos hasta haber salido a la calle. Toca indignarse con la descortés actitud de muchos. Todo eso viene a mi mente desde el preciso instante en que bajo del ómnibus. Y me acuerdo de la pobre Lola, pues si subiera a una Diana, no importa a qué hora del día, y es testigo de todas estas barbaridades, no va a tener que esperar a las 3 de la tarde para “cantar el manisero”.

Nota: este post cumple una promesa de hace unas horas. Para el que no entendió la última frase, “cantar el manisero” se emplea, al menos en Cuba, para referirse al fallecimiento de alguna persona.

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2 comentarios en “La pobre Lola

  1. ¿Quién no ha sufrido con Diana? ¿O en un camion? En la “ciudad cubana de los parques” moverse es cosa de terror, lenguaje de adultos y otras barbaridades. A diario hay que lidiar con personas que atropellan y ojo, que no son solo los hombres (adultos y no tanto) quienes empujan, las damas no quedan detrás en el empeño de subirse al transporte. Hay hombres que no ceden el asiento y damas que no agradecen el gesto.
    Hay de todo. Pero sobre todo, hay indolencia e impunidad entre los transportistas.
    Me aparto del tema de las Dianas, porque creo que, en materia de transporte urbano, hoy el principal dolor de “lola” son los camiones. Hace un tiempo, casi un año, los camioneros aumentaron a dos pesos el precio del pasaje, pues según ellos, la regulación de la capacidad de transporte, afectaba sus ganancias. Un valiente reportaje de Abdiel Bermúdez demostró que era falso, que las ganancias no “bajaron” y si subieron, a pesar de la regulación. No obstante las declaraciones d las autoridades y el debate publico, los dos pesos siguieron hasta hoy, a pesar que hace mucho que nadie controla la cantidad de sardinas, perdon, personas que viajan en las latas, perdon, camiones.
    Ahora una resolución del Consejo de Administración Provincial promete revisiones de precios y tarifas y vuelven los mismos choferes y machacantes a crear problemas, rumores, confusiones con el fin de mantener ganancias. Es cierto que hay que debatir y discutir con las partes, pero hasta hoy ninguno de los choferes ha escuchado reclamaciones, a pesar que muchos maltratan a diario a los clientes cuando reclaman el costo del pasaje, ponen en peligro su integridad física cargando los carros por encima de la capacidad permitida y conduciendo a exceso de velocidad (ojo que las Dianas se destacan en estas dos violaciones) y afectando la economía del pais comprando combustible robado,
    Hay que hacer cumplir normas, pero ser sistemáticos. ¿Qué hacen los inspectores de transporte? ¿Y la policía de Tránsito? ¿Por qué un transportista deja de prestar servicios cuando le exigen cumplir deberes, para crear conflictos y mantiene la licencia para trabajar? Por último, hay que escuchar a los transportistas, para conocer sus razones, pero hay que proteger al pueblo, son los trabajadores estatales quienes pagan los impuestos de los cuentapropistas, sean transportistas o no.

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