Casa de amor(+Fotos)


Por Lourdes Pichs Rodríguez. Hace menos de un año funciona el Centro de Protección Social para acoger a personas con conducta deambulante y ofrecerles servicios tan indispensables como atención médica, alimentación y alojamiento.

Por lo regular cargan sus pocos bártulos al hombro. Pernoctan donde los coge la noche, aunque la mayoría tiene preconcebido su “nido” dónde dormir, lo mismo en bancos de los parques, funerarias, terminales, salas de espera de hospitales o en portales.

Casi siempre andan en parejas o solitarios. Recorren de un lado a otra la ciudad desaliñados y con ojos de águila en busca de lo que les pueda “servir” para el sustento del día o protegerse de las inclemencias del tiempo. No les importa que los observen, ellos viven su vida, aunque algunos tienen comportamiento agresivo cuando ingieren bebidas alcohólicas o se les increpa por su asedio a turistas y comensales en unidades gastronómicas.

En ese modo de vida errante Dania tuvo sus tres hijos. El mayor está ahora en un Hogar para niños sin amparo filial. Los dos más pequeños fueron entregados en adopción ¿Los padres? Son hijos de ratos de gozo y violaciones…

Los de batas blancas no olvidan las dificultades para mantenerla en mantenerla en hogares maternos o el hospital durante los embarazos y ni recordar los días posteriores a los partos. Se volvía escurridiza con los recién nacidos en brazos y sin importarle el sol fuerte del mediodía; la lluvia o el frío los llevaba con ella a los lugares menos imaginados, de donde muchas veces tuvieron que “rescatar” a los pequeños hasta finalmente llevarlos a un centro donde fueron cuidados y protegidos en un ambiente de bienestar y amor.

La historia de Dania es igual o tan similar como las de otros con los que comparte techo en el Centro de Protección Social y clasificación de personas con conducta deambulante del municipio de Holguín, localizado en la otrora institución para la Investigación y la Rehabilitación de las Ataxias Hereditarias (Cirah). Fue abierto en el segundo semestre del año pasado para sobre un sistema de actuación, realizarles un diagnóstico, brindarles atención médica especializada, ayuda acorde con las particularidades de cada caso y posteriormente reinsertarlos a la sociedad.

Con ese propósito desde 2014, a través del Acuerdo Nro. 1456 de la Comisión Económica Financiera para la atención a las personas con conducta deambulante fueron dictadas acciones para su puesta en marcha en todas las provincias del país y el municipio especial Isla de la Juventud, en respuesta a datos arrojados por el Censo de Población y Viviendas en 2012.

Hasta ese momento de los 11 millones 167 mil 325 habitantes de Cuba, mil 108 personas tenían como hogar las calles, de los cuales 958 eran hombres y 150 mujeres; más de la mitad de ellos comprendidos en las edades de 16 y 59 años.

En Holguín, específicamente, unas 35 personas están identificadas como deambulantes de acuerdo con investigaciones realizadas y aunque en esta clasificación entran aquellos que no tienen dónde vivir ni familia obligada, es decir, pariente de primera línea: mamá, papá e hijos, no todos los 26 que tienen hoy cobijo o los más de 50 que han pasado este año por el Centro de Protección Social están solos en este mundo.

Los descendientes de algunos de ellos no los quieren en sus viviendas por diversas excusas: “no me dio ni cinco pesos para helados cuando chico”, “la casa es muy pequeña”, “a un alcohólico no lo quiero cerca de mis hijos” o “esa lesbiana no vive conmigo”.

Anécdotas hay muchas y así lo confirma la máster Rosa Elena Velázquez Aguilera, trabajadora social en la Dirección municipal de Salud, quien junto a otros colegas y agentes del orden público tiene la responsabilidad de localizar y trasladar semanalmente a deambulantes hacia el Centro: “Allí se les caracteriza, realiza chequeo médico general y de acuerdo con los resultados se les ofrece interconsulta con las especialidades médicas requeridas o ingresa en los distintos hospitales de acuerdo con la patología padecida”.

Un techo, mucho amor y rumbo a su vida…

“Es lo que encuentran aquí, pero principalmente mucha compresión”, explica la doctora Guadalupe García Rojas, directora del Centro. “El ingreso es totalmente voluntario y a nadie se le obliga permanecer, aunque la inmensa mayoría de los que logramos rescatar acepta quedarse; algunos se van y vuelven, otros anhelan tener un hogar o que algún familiar los busque”, aclaró.

La doctora significó que realizan una labor de conjunto con otros organismos, como la Dirección de Trabajo y Seguridad Social y Fiscalía para atender cada caso según sus particularidades, lo que les ha permitido reinsertar a la vida laboral a algunos y a otros a su medio.

Hasta el momento 12 personas fueron para hogares de ancianos y otras 10 están en trámites, mientras que 13 se encuentran en análisis su situación, para ver qué alternativas legales puede ofrecerse, pues tienen familiares de primera línea”, comentó.

Al respecto Dania Borrás Santisteban, fiscal jefa del Departamento de Protección de los Derechos Ciudadanos de la Fiscalía Provincial de Holguín, significó que “a partir de disposiciones del Fiscal General, y de responsabilidades que la propia ley les otorga, cuando hay personas incapacitadas y que no tienen un representante legal, les corresponde a ellos asumir la representación de esas personas”.

“Cuando son individuos que no tienen afectada su capacidad mental, le brindamos orientación de la manera en que pueden reclamar sus derechos. Hablamos de las obligaciones de dar alimentos u otros derechos, como el de la vivienda”, puntualizó.

Explicó además que “la Fiscalía visita el Centro mensualmente, a los efectos de comprobar las condiciones de vida de las personas que se encuentran allí, la atención que reciben, el control de los recursos destinados al lugar, obtener información y ayudar a las autoridades a depurar cada uno de los casos”.

En estos momentos la instalación está en proceso de reorganización, pues si bien hasta ahora ha sido Salud Pública la que ha asumido los gastos de la unidad, que funciona como un servicio del Hospital Siquiátrico de Holguín (ITH) y los trabajadores son plantilla de otros establecimientos del sector, se aprobó desde enero pasado que el Centro pasara a la Dirección Provincial de Trabajo, por acuerdo Nro. 5 del Consejo de la Administración en este nivel (Cap), según informó sus secretaria Dennis Zucarino Silva. Sin embargo, María Elena Consuegra, directora de la Dirección Provincial de Trabajo, explicó que el acuerdo no se ha hecho efectivo aún, porque el proceso de entrega por parte de Salud Pública no se ha realizado y anunió que tienen asignado cuatro millones de pesos para beneficio de este programa.

Situación que constituye una paradoja, pues mientras Salud Pública espera por la Dirección Provincial de Trabajo, ésta a su vez aguarda por aquella, lo cual resulta lamentable, que en casi medio año no exista un acuerdo entre ambas partes u otros con mayor nivel de decisión no hayan tomado cartas en el asunto para destrabar el absurdo.

Sin embargo, la doctora Guadalupe afirma que hay un proyecto de Umbrales dormido, que de despertarlo podrían aumentarse capacidades (insuficientes ahora), adaptar el inmueble a su objeto social y mejorar condiciones de vida para que Silvia, Adén, Juan Carlos, Orlando, Dania y otros rescatados en nuestras calles tengan, además de un techo, alimentación y amor, un Centro con todas las condiciones como lo ha previsto nuestro Gobierno.

(Tomado de Ahora)

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