A la sombra de un árbol


Una joven profesora comparte con sus estudiantes en uno de los espacios de la Universidad de Holguín: Foto: Luis Ernesto.
Una joven profesora comparte con sus estudiantes en uno de los espacios de la Universidad de Holguín: Foto: Luis Ernesto.

Por Luis Ernesto Ruiz Martínez. Los más tradicionalistas dirán que la mejor manera de compartir conocimientos es en un aula, con todas las condiciones. Tal vez tengan algo de razón, pero la rutina no es buena compañía para el talento. La fumigación, muy habitual por estos días en Holguín como parte del combate contra los mosquitos, obliga a veces a salir de espacios cerrados en espera de los reglamentarios 45 minutos. Mis protagonistas de hoy quizás se imaginaron que lo serían, pero no tanto.

En simples acciones de la cotidianidad puede esconderse la grandeza. Ni estos muchachos y muchachas, ni su joven profesora, imaginan que su improvisada aula basta para hacer la diferencia. ¿Por qué aferrarnos a la tranquilidad entre cuatro paredes para compartir lo que sabemos? ¿No pueden ser los espacios abiertos escenario para enseñar y aprender?

Esta vez, obligados por las circunstancias, salieron de su aula, pero ¿no creen que hacerlo más a menudo también ayuda a cambiar de aire? A veces bastan algo de imaginación, un poco de buen hacer y muchas ganas de romper la rutina, aunque tangamos que hacerlo a la sombra de un árbol.

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