#RomeríasdeMayo: la (des)Memoria Nuestra


congreso-memoria-nuestraPor Marjel Morales Gato*. Aún pueden sentirse los ecos de la algarabía y palparse las secuelas del asalto al que fue sometida la ciudad una vez más, como cada mayo, desde los últimos 23 años. Pocas ciudades en el mundo pueden experimentar tamaña invasión, incluyendo las hegemónicas capitales.

Como un torrente desde la cima de la crucificada loma, hasta la ya no tan moderna zona, el arte joven se desparramó por los rincones de Holguín. Bendita locura de aquellos soñadores que intentaron convertir en capital del arte joven la ciudad de los parques, en el hoy lejano mayo de 1993. Desde entonces, dígalo o no el noticiero estelar de las 8pm, anúncienlo o no, los grandes medios nacionales, las Romerías de Mayo son el suceso cultural más grande que vive la nación cubana.

Pero en medio de todo ese arte, el dialogo, la ciencia y la investigación encuentran también su espacio. Considerado el eje científico del mega evento, Memoria Nuestra es el encuentro para el debate y el intercambio de investigaciones que aborden temáticas culturales. Presidida cada año por intelectuales nacionales de altísimo nivel, se comparten las sesiones, entre conferencias y presentaciones de textos de necesaria lectura. Los debates, inyectados por la adrenalina de la sangre joven, se convierten en verdaderos escenarios de aprendizaje, pues no solo las voces locales están presentes.

En esta edición las investigaciones presentadas abordaban temáticas que incluían la historiografía, la literatura, los estudios de género, la religión, la historia nacional y regional, proyectos socioculturales y hasta análisis profundos sobre la situación cultural de algunas provincias de la Isla. Memoria Nuestra es por derecho, no solo de nombre, el lugar para desempolvar y reescribir la historia de la nación, el campanazo que nos alerta sobre los peligros de la [des]Memoria y los olvidos. Se convierte en chispa, o incendio, que ayuda a arrojar luz sobre las sombras que han cubierto algunas etapas de la historia nacional.

En esta ocasión, y me temo a afirmar también que en otras anteriores, ha estado ausente un público que necesita de sobremanera escuchar e intercambiar en este espacio. Me refiero a los estudiantes universitarios.

¿Donde están nuestros estudiantes de las humanidades y las ciencias sociales, que apenas hicieron acto de presencia? Vivir las Romerías para nuestros muchachos no puede convertirse, como lo es para muchos, solo en la asistencia a un concierto, el casual encuentro con algún grupo de teatro callejero, o la necesaria o no, tenencia de una credencial, que al final no diferencia mucho. El encuentro de los estudiantes antes mencionados, con las diversas expresiones artísticas de la cultura que por estos días inundan la ciudad, son necesarias, pero insuficientes.

Muchas son las preguntas relacionadas con esa ausencia, que nos hicimos algunos de los asistentes a Memoria Nuestra. ¿Por qué no se convierten en turnos de clase obligatoria, una o varias, de las sesiones del núcleo científico que posee las Romerías? ¿Por qué asignaturas como investigación sociocultural, metodología de la investigación, no propician que la asistencia de estudiantes al evento constituya una forma de evaluación y de debate? ¿Por qué no se insertan estudiantes desde 2do año de la carrera, para que les sirva de motivación e inspiración a futuras investigaciones? ¿Por qué no se convierte, al menos por un día, la Universidad en huésped de las sesiones del evento científico?

Vale la pena reflexionar sobre las maneras de la inserción de nuestros estudiantes a las Romerías. Es cierto que una parte participa, cuando la suerte los acompaña, como parte del protocolo a personalidades e invitados. Pero también en muchos casos son utilizados como simple mano de obra para labores que van desde la custodia de sillas, porteros o simplemente despachados por no saber los empleadores en que utilizarlos.

La Universidad cubana ha sido llamada en más de una ocasión a abandonar sus edificios habituales e interactuar más con la realidad que la circunda. No podemos pensar que solo desde el aula y la tradicional clase, nuestros estudiantes se sentirán motivados por la investigación, o podrán llegar a análisis reales y críticos sobre las diferentes problemáticas que desde su perfil de egresado pueden investigar.

Urge la necesidad de repensar de manera orgánica y sistémica la forma de enseñanza que a diario ejercemos sobre nuestros alumnos. La motivación por la investigación desde el primer año, nos salvará de encontrarnos en los talleres de predefensa, los inimaginables disparates científicos-metodológicos, los indefendibles temas, enésimos proyectos comunitarios que se convierten casi en calco de otros anteriores. Pero también nos salvará, a ellos más que a nosotros, de la pérdida de referentes histórico-culturales necesarios. Les servirá para propiciar el encuentro necesario con las raíces de la nación, y no permitirse olvidar. Les servirán en fin, para integrar lo mucho o lo poco que han aprendido en las aulas.

Terminaron las Romerías de Mayo, el festival mundial de las juventudes artísticas. Se apagaron ya las luces, los sonidos. La ciudad dice volver a la normalidad. Atrás quedó la algarabía, el arte, y las citas para el reencuentro. Pero en la mente de muchos, flotando las preguntas y las soluciones. Todo para que en próximos años los universitarios hagan de Memoria Nuestra, escenario para la exposición de sus resultados o sueños de investigación. Para que aprendan las herramientas para el debate, crezcan intelectualmente y no padezcan de la [des]Memoria Nuestra, que otros como yo, vivimos más de una vez.

Marjel Morales Gato es profesor de la Universidad de Holguín.

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2 comentarios en “#RomeríasdeMayo: la (des)Memoria Nuestra

  1. Flojo con los regionalismos, holguinero. “El suceso cultural más grande” ?. Que el NTV no lo cubra es una cosa, pero las autoproclamas de esa índole nunca han funcionado.

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  2. Aded Edad
    Es cierto que el regionalismo es un problema. En cuanto a suceso cultural más grande… me refiero al organizado por la AHS. Pero aún así, yo que he vivido el festival internacional de cine de La Habana, el aquelarre, y algunos otros, me resulta difícil ver a la capital convertida en un hervidero de personas atentas a las diferentes muestras. Claro son 2 millones de personas y otros los intereses.
    Holguín, a 700 kilómetros de La Habana, con sus 400 mil habitantes en la cabecera provincial, es cada año del 2 al 8 de mayo un enjambre de pueblo que vive y busca las expresiones artísticas que inundan la ciudad. Sin contar la cifra de artistas participantes, y los invitados extranjeros.
    Ok,

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