Barrenderos y bien


Por Maribel Flamand Sánchez. Se levantan antes del alba, “porque es preciso ganarle tiempo al sol”. Conocen bien esta ciudad a la que protegen librando sus arterias de casi todo lo sucio y feo. No es un oficio atractivo. Lidiar con la basura, el polvo y cuanta cosa inservible la gente tire por doquier carece de encanto, pero nadie duda de su utilidad para mantener nuestras calles limpias y al transeúnte al resguardo de cuanta impureza incomode su andar.

Esta realidad convierte al barrendero en imprescindible y es la primera razón por la que los hermanos Cutiño, seres humildes y consagrados, decidieron echar raíces en Comunales, aferrados a la feliz cuartera que cada uno forma con su escoba, el recogedor y la carretilla.

A la figura del barrendero se han dedicado temas musicales: “…sigue barriendo calle barrendero, gánate honradamente tu dinero…” dice Cándido Fabré en uno de sus sones. También filmes como El Barrendero, protagonizado por el mexicano Mario Moreno, el afamado Cantinflas, ganador de un premio por méritos extraordinarios. Los de esta historia serán menos notorios, pero iguales de eficientes y buenas personas.

Crisanto asegura lleva barriendo 20 años: “Yo mismo busqué el trabajo -asegura-, porque el hombre tiene que trabajar. Comencé a “pinchar” a los 16 años de edad como ayudante de construcción , pasé por diferentes empresas hasta que llegué aquí, y de aquí no hay quien me mueva”.

En el reparto Santiesteban, en esta ciudad, tiene su morada: “De allá salgo lo mismo a las tres, las cuatro o las cinco de la madrugada, tengo a mi celebro como reloj y fíjese si es bueno que nunca me he quedado dormido. Mucho antes del mediodía dejo limpiecitas esta calle, la otra de más allá y la otra, estas que las atraviesan -se refiere a Frexes, Martí, Luz y Caballero, Miró y Morales Lemus-, y cuantas sean necesarias porque si algo tengo es que no le temo al trabajo”, asegura.

Tiene razones para andar algo insatisfecho por estos días: “Tengo rota la carretilla, no puedo arreglarla solo porque no tengo con qué, y otra cosa, las escobas no tienen calidad”.

Disfruta su trabajo, mientras barre no canta ni silva, pero conversa de vez en vez con las personas que pasan, lo saludan y elogian su quehacer: “Me dicen Crisanto buena gente, porque trabajo bien. No sólo recojo la basura, también retiro la hierba y la tierra que se pega a los contenes, y cuando los jefes vienen dicen ‘por aquí pasó Crisanto’.

“En la empresa me dicen que soy el mejor, eso yo lo sé, reafirma con amplia sonrisa, pero nunca me han dado ni un papelito, ni un viajecito al campismo… Pero el salario es bueno y te pagan un poquito más por cada cuadra adicional que barras. Pero todo no es bueno, hay personas indisciplinadas que riegan la basura y te echan a perder el trabajo; los alcohólicos son otro problema, te amenazan cuando les llamas la atención, pero nunca he tenido problemas porque soy un hombre bueno y Dios me protege.

Pregunto si cambiaría de labor por otra quizá más cómoda y responde como quien por más de una vez ha desechado esa posibilidad: “No cambio esto por nada, aquí me retiro porque tengo tiempo para hacer otros trabajitos que me dejan “tierrita” extra, limpio patios, lavo y vendo botellas… duermo poco porque siempre tengo algo que hacer y eso incluye apoyar a la empresa en alguna tarea que necesiten.

En una de las calles que bordea al parque Calixto García encontramos a Jorge Luis, el otro de los Cutiño, que en eso de ser bueno con la escoba pisa bien de cerca los talones de su hermano. Es también amante de despertar antes del amanecer : “Debo comenzar a trabajar a las cinco de la madrugada, pero ya a las cuatro estoy en el parque. Dicen que a quien madruga Dios lo ayuda porque el sol te castiga menos y haces lo tuyo temprano”.

Jorge Luis es menos conversador que Crisanto, pero igual de responsable con su labor, en la que lleva 14 años: “Trabajo sábados, domingos, haga frío o llueva, aunque en la empresa nos dicen que no debemos mojarnos. Por eso se aprecia nuestro trabajo, dicen que somos los mejores y en verdad nunca me han llamado la atención por barrer mal o faltar”.

Le comento sobre su contribución para que Holguín continúe siendo la ciudad más limpia del país, pero disiente con un movimiento negativo de cabeza: “Eso era antes, ya no se cuida la limpieza, se tira la basura donde quiera y después nos culpan a nosotros. Esa es la parte mala de esto, pero me gusta lo que hago, sé lo útil que es para que las calles luzcan bonitas, pero también para la salud de todos, por eso pienso esperar aquí mi retiro”.

El lunes 15 es el Día del Trabajador de Servicios Comunales. En el parque Faustino Pérez, en esta ciudad, será el acto provincial, a las nueve 9 de la mañana. Llegue el saludo a los hombres y mujeres de este sector imprescindible y que como los hermanos Cutiño, sienten orgullo por lo que hacen.

(Tomado de Ahora)

Anuncios

2 comentarios en “Barrenderos y bien

La opinión que le merece el texto que acabas de leer es muy importante para nosotros, ¿la compartes?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s