#JoséMartí: detrás de una estatua…


Desfile martiano en Holguín. Foto: Luis Ernesto/Visión desde Cuba.
Desfile martiano en Holguín. Foto: Luis Ernesto/Visión desde Cuba.

Por Ania Mulet Fernández*. Hoy 28 de enero, se cumplen 163 años del nacimiento del apóstol José Martí, a quien conocemos desde pequeños.

Recitábamos sus poesías en matutinos, analizábamos sus escritos en clases y los más atrevidos representaban a la Pilar de Los Zapaticos de rosa, La muñeca negra y al sagaz Meñique, personajes con los cuales hemos crecido.

Como es habitual cada año en horas de la mañana del 28 de enero, se celebra el desfile martiano protagonizado por estudiantes de todas las enseñanzas, quienes enarbolan banderas, pancartas y proclaman consignas en homenaje a la fecha.

Y así crecemos y nos acostumbramos a ver al Héroe Nacional de Cuba, como una personalidad de elevados principios y de intachable conducta personal, al cual debemos parecernos e imitar; y no concebimosa José Martí como hombre común, que amó, sufrió, procreó…

Un aspecto sorprendente de Martí fue sumarcado gusto por el arte y la literatura. Desde muy joven, fue gran admirador de la belleza. Gustó de las artes en sus diversas manifestaciones: el teatro, la poesía, la pintura, la escultura y la música.

Resulta interesante su aptitud por las artes plásticas, inclinación esta que lo llevó a matricular en la Academia de Pintura y Dibujo ‘San Alejandro’.

Hay quien dice que Martí llenaba libretas de notas con bocetos y dibujos, los cuales, y a opinión de algunos, fueron minimizados a causa de su valiosísima obra literaria.
Pero en realidad, estas caricaturas complementaban sus textos y ofrecían un retrato de emociones; le otorgaban fuerza expresiva y mostraban su intelecto, con carga de ironía, picardía y desenfado.

De la música también fue un profundo conocedor, escribía sobre ella con suma propiedad.
En la Revista Universal de México, por ejemplo, dedicó varios artículos al eminente compositor y violinista cubano José Silvestre White, autor de La bella cubana y en el escrito Músicos, poetas y pintores, en la Edad de Oro, destacó las cualidades musicales de Bach, Mozart y Beethoven.

Así como Martí hablaba de la música, muchos músicos cubanos y extranjeros se han sentido motivados por la obra y el pensamiento de José Martí.

Y lo evidenciamos en Harold Gramatges, quien compuso Tríptico, Dos canciones, La Oda Martiana y Cantada para Abel; y más recientemente el dúo Buena Fe con su sencillo Todo el mundo cuenta, perteneciente a su disco Pi 3,14 y Adrián Berazaín con la canción Por encima de lo conocido.

En el cine, también se ha encontrado una estimable producción relacionada con la figura de José Martí.

Por ejemplo, el filme del realizador cubano Fernando Pérez: ‘José Martí, el ojo del canario’, calificado como el mejor largometraje de ficción en el año 2010.

Esta cinta sobre los años de infancia y adolescencia de Martí, exaltó los valores independentistas del apóstol y exploró de manera extraordinaria el mundo interior y la formación del carácter de quien se convertiría en el más universal de todos los cubanos.
El filme nos devolvió un héroe de carne y hueso y de esta manera lo expresó Fernando Pérez en la premier de la película ‘José Martí, el ojo del canario’, hace ya seis años: “El Apóstol no nació gritando viva Cuba libre, él aprendió y su carácter se forjó con el transcurso del tiempo.”

Y así como en el filme y en gran parte de la creación artística inspirada en su obra, se reflejan planos más humanos de Martí, de la misma manera, estando hoy a 163 años de su natalicio, los cubanos deben dejar de verlo como una estatua lejana y una imagen acartonada.

Participar en marchas como las de hoy, viendo al apóstol más cercano, concursar en eventos de pensamiento sobre José Martí con investigaciones atractivas y abarcadoras; y estudiar sus gustos musicales y literarios desde una visión un tanto más crítica, constituyen los primeros pasos para convertir el discurso vacío que caracteriza a muchos en torno al Héroe Nacional de Cuba, en un diálogo donde todos logren identificarse con el Pepito, que un día fue José Julián Martí Pérez.

Ania Mulet Fernández es estudiante de periodismo de la Universidad de Holguín (Tomado de Ahora)

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