#Holguín: ¿a dónde vamos a parar?


Transporte público de Holguín. Foto: Luis Ernesto.
Transporte público de Holguín. Foto: Luis Ernesto.

Por María Martínez Peregrín. Es lunes, son las 7:30 de la mañana y Angela sale de su casa rumbo a la parada de autobús para dirigirse hacia su centro laboral. No se imagina que ese día le espera una odisea peor que la del rey griego Ulises, pero la de ella tiene nombre y apellidos, la llaman “oferta y demanda”.

Cuando arriba a la parada se encuentra con “un millón de gente” y enseguida le informan que las guaguas de 20 centavos están ausentes, hay que cazar las “Dianas”, son incómodas pero al trabajo se llega puntual. Ingenua Angela, la “Diana” no paró porque iba demasiado llena, “hay que morir” con los camiones. La subida del precio del pasaje por parte de los camioneros se cuestionó en sus inicios, pero al final los dos pesos llegaron para quedarse.

Ya casi no se puede contar con los coches. Entre los cocheros es muy popular la oferta y demanda, pues a donde vayas, así sea tres cuadras, te cobran cinco pesos, salvo algunas rutas que se mantienen a dos pesos. Angela se pregunta si los precios tendrán un límite o se necesitará una escalera para cuando lleguen al cielo. Ella saca cuentas, su monedero está bajo de peso y necesita una dieta monetaria especial.

Angela se percata que no llegará temprano a su trabajo porque el transporte no tiene ni precio ni horario fijo. Como ella cientos de holguineros viven la misma odisea durante la transportación cotidiana. Hay días con suerte en los que coges una guagua no tan llena, o atrapas a las de 20 centavos o alguien compadecido te da “botella”; pero generalmente las escenas como la anterior forman parte de una obra de teatro con función varias veces en la semana.

Cuba está inmersa en la actualización de su modelo económico, y eso es muy positivo para su futuro desarrollo. Precisamente, la ley de oferta y demanda nació de las nuevas leyes puestas en vigor, y se aplica en varios sectores de la sociedad cubana entre ellos el agrícola y el del transporte, pero ¿quién la controla? ¿existe un límite para los precios?

En la ciudad de Holguín se han tomado medidas para contrarrestar el problema del transporte, pero las guaguas estatales, las más asequibles monetariamente, no dan abasto para las miles de personas que a diario se mueven hacia los diferentes lugares de la urbe. Ante tal situación se recurre al sector no estatal, que dice tener sus motivos para los precios establecidos según la oferta y demanda, pero al final “el cubano de a pie” que a todos los lugares no puede ir caminando, es el que sufre los efectos de no tener más opción para trasladarse hacia sus destinos.

Quizás la oferta y demanda no sea del todo la culpable, quizás es una excusa de muchos para aumentar sus ganancias o tal vez sea todo lo contrario. Lo cierto es que quienes pagan las consecuencias son las personas que no disponen todos los días de dos o cinco pesos para pagarse un medio de transporte alternativo al que se recurre por necesidad. Los bolsillos de trabajadores y estudiantes son víctimas de esa oferta y demanda y se exprimen cada día para poder llegar a su destino. Un destino que cuesta caro y al final del mes la factura no perdona.

Buscar soluciones ante esta situación se hace primordial, no solo con lo del transporte sino con el control de la oferta y demanda, todo no debe ser al libre albedrío. Al final, la población requiere de medios de transporte, estatales o no, pero que sean asequibles a sus bolsillos. Algo tan imprescindible en la cotidianidad de cada cubano como lo es la transportación no debe constituir un problema mayor, porque si los altos precios se siguen justificando con la oferta y demanda no sé a dónde vamos a parar.

Mi visión: se trata de un problema del que casi nadie escapa, de una forma u otra a todos nos toca movernos y muchas veces el bolsillo no es un buen aliado. Todavía son muchos los autos estatales que circulan vacíos y pudieran aliviar esta tensa situación, pera pareciera que sus conductores y responsables (léase directivos, jefes o funcionarios a todos los niveles) nacieron con el asiento pegado a… bueno, ustedes saben.

(Tomado de Ahora)

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Un comentario en “#Holguín: ¿a dónde vamos a parar?

  1. Asi es en todas las ciudades de Cuba. Yo voy a Camaguey todos los anos y pasa lo mismo. Hay una tendencia muy marcada de echar las culpas a los cocheros, como si el gobierno, en mi opinion el maximo responsable de garantizar esta actividad vital para los cubanos, no tuviera culpa de nada. Estoy consciente de que hay que enderezar la economia pero no puede ser solo al sacrificio esteril del cubano de a pie. Recientemente lei en el Granma que los suministros externos para la construccion de los omnibus Diana noo habian llegado a tiempo y por consiguiente el plan de construccion de estos omnibus, que se en su totalidad se dedican al consumo interno del pais, pues no era possible cumplirlo. El gobierno tiene que actuar con sensatez en este aspecto.

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