La otra WIFI de #Holguín


Una pequeña parte de la comunidad luego de un partido de futbol convocado en la red
Una pequeña parte de la comunidad luego de un partido de futbol convocado en la red

Por José Eduardo Borrego Zaldívar*. Planeta Tierra, Siglo XXI. En el mundo existe una gran red de información, esa que todos conocen como Internet. Ya casi nada es concebible sin estar conectado a esta. En cambio, en nuestro país y, más exactamente en nuestra ciudad, muchas personas sortean las carencias tecnológicas que impiden tal nivel de conectividad, y han buscado y encontrado formas para comunicarse y divertirse más allá de la realidad.

Para los que nunca han escuchado el término, el WiFi (del inglés Wireless Fidelity) es una tecnología de conexión de aparatos de forma inalámbrica. Desde hace unos años (no existe consenso en quién fue el primero ni cuándo) las wifi han proliferado en la ciudad de Holguín, y la gran comunidad que existe dentro de estas ratifica la popularidad que ha obtenido. Ahora hablamos de una gran red: hlg.cu, que llega a todos los repartos, desde Pueblo Nuevo hasta San Andrés, o hasta lo último de Alcides Pino. Sin dudas es, para los holguineros, algo impresionante.

Estatus Legal

Las comunicaciones de un país son en la actualidad, la columna vertebral de su economía, por lo tanto, el Ministerio de Comunicaciones se encarga de gestionar el uso de estas. En nuestro país, al igual que otros, el espectro radioeléctrico es un recurso estatal finito, por lo que el Estado se reserva el derecho de conceder licencias y decidir quién transmite por este.

Para las redes inalámbricas como las wifi, cuya señal se transmite mediante esta vía, no existe realmente una legislación que las contemple, por lo que queda en una especie de “limbo” legal, que deja indeterminado el estatus de una red de este tipo.

No obstante, existen dos decretos del Ministerio de Comunicaciones, el 171 de 1992 y 127 de 2011, que se relacionan con este tema. El 171, expone cómo se regulará y sancionará a quienes usen el espectro radioeléctrico; el 127 se refiere a las wifi, pero solo contempla su empleo para la conectividad de equipos en el hogar, o sea, nada de redes informáticas.

Olme González Hernández, segundo jefe de la Oficina Territorial de Control del Ministerio de Comunicaciones en la provincia, explicó a este reportero que la oficina vela por el cumplimiento de las políticas del Ministerio y de que cada una de las empresas cumpla con su encargo estatal, atendiendo todo tipo de telecomunicaciones (alámbricas e inalámbricas), según lo establecido en la resolución 127 o de seguridad informática de 2011. Además, la entidad emite autorizaciones para dispositivos wifi, como routers y APs, cuando estos pasan por frontera (la Aduana).

Gracias a antenas yagi como esta la señal llega a todos los repartos de la ciudad.
Gracias a antenas yagi como esta la señal llega a todos los repartos de la ciudad.

Gracias a antenas yagi como esta la señal llega a todos los repartos de la ciudadTambién reveló que mediante el ya mencionado decreto 171, han sido multadas varias personas, con el inmediato decomiso del aparato emisor, pues es necesario tener una licencia. Sin embargo, agregó que desde hace un tiempo la política del Estado ha sido tolerante hacia estas nuevas formas de comunicación, y que en los próximos meses debe aprobarse una legislación que regulará el uso de las redes inalámbricas.

¿Sólo para jugar?

La Ciudad de los Parques acoge la segunda red wifi más grande del país, con más de 2 mil 500 usuarios registrados, solo superada por la SNET (Street Network) de La Habana, que posee más de seis veces su tamaño. Los integrantes de esta comunidad son en su mayoría jóvenes pero, hay muchos padres de familia y hasta abuelos.

Según Jorge Besil, uno de los administradores de red, al preguntarle qué los motivó a crearla, explicó: “vivimos en pleno siglo XXI, en el que ya todo está interconectado, por lo tanto, no quisimos quedarnos atrás sin hacer nada, y decidimos con lo poco que teníamos construir una red para poder jugar, chatear y compartir información que, en muy poco tiempo, ha evolucionado y llegado a todos los repartos de Holguín”.

Su función principal es el ocio: una red social, varios servidores de juegos como Call of Duty, Dota 2, WoW, Xnova, Travians, entre otros. También existe un chat con voz sobre IP para los gamers, una web de noticias que se actualiza hasta tres veces al día y un pequeño repositorio de software.

Continúa Besil: “los servicios que presta la red son gratuitos, y todo esto lo hacen personas sin cobrar ni un centavo, es su hobby. Además, puedo dar constancia de cómo en muchos barrios “marginales” se ha notado la diferencia gracias a la red. Hace poco más de un año la gente se empezó a conectar y la red incrementó rápidamente su número, de la noche a la mañana se pudo notar el cambio: ya casi nadie quería estar en la calle trasnochando, ahora todos quieren estar conectados. Es curioso ver cómo este tipo de cosas le cambia la vida a las personas.”

Cuando encuentras a algún usuario y le preguntas qué le parece, todos responden con una sonrisa. José Antonio, estudiante universitario, expresó: “estar conectado con tantas personas es algo increíble, con el Social puedes conocer gente de cualquier parte de la ciudad y llegas a hacer muchísimas amistades.”

En conexión

Toda red informática debe tener una buena seguridad, que garantice la protección de los datos de sus usuarios en todo momento. Al ser una conexión particular y financiada por sus propios integrantes, su correcto funcionamiento constituye un tarea de todos los días para aquellos que la gestionan.

Acerca de la seguridad de la red, Jorge Besil explicó que él es uno de los administradores de la red, pero que funciona más como su representante, y si algo sucede es su imagen la que se vería afectada,por lo que se enfoca más en la seguridad informática por el bien de esta.

La red tiene su propio reglamento que todos los usuarios, sin excepción, deben cumplir. Entre los más importantes se encuentran no hablar ni subir contenidos políticos, religiosos o pornográficos, eso incluye hasta los avatares de los perfiles. Quien no cumpla con esto será inmediatamente expulsado.

También declaró Besil que: “Para nuestra comunidad siempre ha sido importante demostrar que lo que hacemos es una iniciativa sana, y la mayor parte de los usuarios somos jóvenes, aquí hay hijos de fiscales, de doctores, de militares, etc. o sea, no importa de dónde vengas, ni quién eres, siempre vas a ser bienvenido, siempre y cuando cumplas con nuestro reglamento. Dentro de nuestros usuarios hay electrónicos e informáticos de diversas empresas de la ciudad como Etecsa, Copextel, Desoft; que siempre colaboran para que todo esté bien configurado.”

Con la nueva legislación que saldrá este año, muchos ven un nuevo resurgir para este tipo de comunicaciones, un futuro en el que el que el sector privado y estatal podrían darse la mano, siempre hacia el desarrollo tecnológico.

Teniendo presente que el mundo disfruta de esto hace ya más de una década, nuestro país no le puede cerrar las puertas a las nuevas tecnologías, pues ahí radica la clave para ese devenir próspero y sostenible. Servicios de este tipo le dan un aire de modernidad a la capital provincial y en la medida que evolucione, facilitarán la vida a la nuestra sociedad.

* José Eduardo Borrego Zaldívar es estudiante de periodismo. (Publicado en Ahora con el título En-red-ados)

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4 comentarios en “La otra WIFI de #Holguín

  1. Por Jorge Dávila Miguel, especial para CNN

     1339 ET (1739 GMT) 3 julio, 2015

    Nota del editor: Jorge Dávila Miguel es columnista y analista político de CNN en Español. Las opiniones expresadas en este artículo corresponden exclusivamente a su autor.

    (CNN Español) – La noticia fue en grande; como el acontecimiento, que fue histórico. EE.UU. y Cuba restablecen relaciones diplomáticas. Aunque siguen las mismas críticas: que si EE.UU. lo dio todo sin obtener nada a cambio; que si Barack Obama es un ingenuo.

    ¿Y qué es lo que debía haber logrado el presidente Barack Obama para quedar bien con sus eternos enemigos, los republicanos? Que La Habana, que le ganó la batalla diplomática a Washington a través de América Latina, hiciera concesiones políticas que no estaba dispuesta a hacer.En los 18 meses que estuvieron hablando en secreto, La Habana le repitió a Washington lo que ya el presidente Raúl Castro había dicho en 2007: Estamos dispuestos a negociar, pero en igualdad de condiciones. Y los negociadores agregarían, para explicar la posición: porque si tú me cuestionas mi sistema político yo te voy a cuestionar el tuyo y entonces no tenemos para cuándo acabar. ¿Nos sentamos a negociar o no? Entonces llegó el 17 de diciembre, cuando ambos gobiernos anunciaron que comenzarían a conversar.

    Y ahora viene la convivencia. Algunos se preguntan alarmados ¿Será posible la convivencia? Claro que sí. Cuba y EE.UU. son vecinos inseparables desde antes de que George Washington pensara cruzar el río Potomac. No hay periodo en la reciente historia política estadounidense, casi no hay año, en el que Cuba no haya tenido que ver algo con ella y viceversa. Bahía de Cochinos, la crisis de octubre, el asesinato de John F. Kennedy, Watergate, el escándalo Irán-Contras. La lista es nutrida. Las historias de ambos países están tan imbricadas que a menudo son una sola. Cuba, el tercer vecino más cercano. Ni tan frio como Canadá ni tan caliente como México, así será. 

    La convivencia tendrá que suceder, porque no es un mandato moral, sino geopolítico. 

    Lo que no está tan claro es cómo serán las relaciones comerciales, las célebres y esperadas inversiones de EE.UU. en la isla.

    Cuba refulge como un nuevo El Dorado; está de moda. Muchos querrían llenar la isla de todo lo que el dinero y el progreso saben hacer. Pero ya lo ha repetido Raúl Castro: sin prisa, pero sin pausa. Y esa velocidad puede significar poca velocidad para las medidas económicas, judiciales, sociales y estructurales que permitan y mantengan el interés inversor.

    El país tiene todo el soberano derecho de legislar y organizar dentro de sus fronteras como le apetezca; pero también depende de cómo le apetezca organizar y legislar, el efecto que tendrá sobre los también soberanos millones de dólares estadounidenses dispuestos a arriesgarse. 

    Porque son los esperanzados dueños de esos millones quienes presumiblemente cabildearán, tanto ante políticos demócratas como republicanos, para que se levante el embargo comercial y se normalicen, como pide La Habana, las relaciones diplomáticas.

    Cabe poca duda de que, ante el llamado de las corporaciones estadounidenses, el embargo acabe. Pero ese llamado corporativo existirá mientras vean a Cuba – soberana y socialista, como requiere el presidente Castro– pero también eficiente, atractiva y comercial. Si no, los motivados hoy, serán los desmotivados de  mañana y todo podrá proseguir entonces tranquilamente con la misma velocidad empresarial de la isla durante los últimos 23 años, tras la caída de la Unión Soviética. Tal vez no se normalizarían nunca las relaciones diplomáticas, y eso estaría mal… mal para La Habana,  a menos que Cuba nunca haya tenido como objetivo estratégico y primordial el levantamiento del embargo.

    Si miramos bien, con lo que lograron en las negociaciones ya ganaron: Washington reconoció la legitimidad de su gobierno, abandonó su política de cambio de régimen, liberalizó el turismo hacia la isla, permitió el acceso de organismos de créditos internacionales, entre otros efectos colaterales. Realmente, ¿son tan importantes las inversiones estadounidenses como para apurar mi  paso y adecuarme al resto del mundo?, se preguntará el Estado cubano.  Tal vez no, puede responderse, y esa también sería una decisión soberana, aunque no muy sabia.

    Porque no solo la política y las relaciones exteriores deciden en el gobierno de una nación. El presidente Raúl Castro tiene una oportunidad inigualable -y tal vez ineludible- ante la historia de su país, que es también el mío. Independientemente de todas las conquistas sociales de la Revolución cubana y de los triunfos que la propaganda o la realidad proclamen, los desniveles económicos y la pobreza material en la población de la isla son, hoy en día, notorios y rampantes.

    Cuba, “Perla de Las Antillas” y “Faro de América Latina”, es hoy por hoy, un país que envejece, donde los jóvenes emigran porque en su tierra no tienen posibilidad de progreso social.  Es la digna responsabilidad del gobierno cubano adecuar sus velocidades, no solo a la comodidad, la prudencia o su costumbre política, sino también a las crecientes necesidades del cubano de a pie.

    Es como si la Revolución cubana, con sus ansias de justicia social, modernización, riqueza nacional, industrialización y bienestar para todos los cubanos –su proclamado objetivo en 1959– no se hubiera tropezado por entonces con la enemistad de Washington y el embargo estadounidense. Porque en estos días, y con aquella misma revolución en el poder, todo eso ya ha cambiado. El presidente Raúl Castro y su legado de gobierno tienen ahora una flamante oportunidad y el reto de hacerlo. ¿O no?

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