#Holguín, ¿y mi papa qué?


Por Isis Sánchez Galano. Pipe se levantó bien temprano, y aunque su voz desagrada al oído, el pregón de esa mañana fue un cántico para dioses. “La papa, la papa”, proclamó con altos decibeles por las calles de El Llano, en la Ciudad de los Parques, y los vecinos -con añoranza por la vianda, cuya cosecha se enalteció en los medios de comunicación-, corrieron a su encuentro, sin reparar en la procedencia del producto ni en el “color” de esta forma de comercio.

El precio resultó directamente proporcional a los “malabares” que ejecutó el pregonero en Ciego de Ávila -donde se expende por venta liberada a peso la libra- y a los camuflajes a que la sometió para llegar sin contratiempos a las cocinas holguineras. “Es por 15 pesitos, mi tía”, y puso cara de quién hacía un favor.

Los presentes refutaron, pero “nadie sabe cuántos jabucos cargué en ómnibus, ni los “buches amargos” que tragué en cada punto de control” -se justificó-, además… “el que no quiere, que vaya a La Habana que allí también están a “patá”.

Su respuesta latió como un pinchazo al subconsciente: ¿cómo es posible que se venda así?, ¿no existe ningún control al respecto? De modo claro, es un negocio redondo, porque un saco puede reportar una buena suma a quienes lo venden.

Lo cierto es, que como una “papa caliente”, de boca en boca, y no precisamente para comerla, anda por estos días el tubérculo en Holguín. Los negociantes exhiben la mercancía a viva voz y la porcionan en jarros, pequeños bultos de tres o cuatro, y los más “serios” utilizan pesas.

El valor ha descendido con respecto al de las primeras oleadas el pasado abril (ahora entre ocho y seis pesos la libra) pero de igual modo, martilla en el bolsillo del pueblo, de esos que aún no han podido acogerla en su paladar, y que quizás solo la rocen en evocaciones.

¿Y mi papa qué?
En el Mercado Agropecuario Estatal No.1, en pleno corazón de la Ciudad de los Parques, se oferta a la población diversos productos para su consumo. Sin embargo, no hay rastros del tubérculo.
Jorge Fidel Aguilera, administrador de dicho mercado, cuenta que “en este año para Holguín no ha habido asignación de papas, ni el año pasado tampoco”. Situación similar ocurre en otros establecimientos de este tipo, no solo en la cabecera provincial sino también en el resto de los municipios.

“La compraré cuando esté en el mercado a un precio módico, de otra forma no podré comerla”, manifiesta Teresa Rodríguez ama de casa.

Ramón Olano, estudiante de Ingeniería Industrial cuestiona “por qué si de aquí se entrega frijol, huevos y otros productos costosos a diversos territorios, no se envía papas desde fuera, para los holguineros”.

A Yaima Escalona, económica, le resulta paradójico que los negociantes la buscan y trasladan “como sea”, y todavía la provincia no se planifica para comprarla y venderla también, pero en los mercados. “Espero no estar condenada solo a consumir la que traen los revendedores”, comenta.

Por su parte, Madelaine, vecina de la Calle Morales Lemus, nos relata: “Viajé a la capital por razones familiares y mi sorpresa fue grande cuando entré a un mercado. Todos los “puestecitos” tenían papas “por cantidad” y pude comprar hasta un saco, que por supuesto traje para la casa. Conozco que en Holguín ya no se siembra, pero ¿por qué no se trae un poco de aquellas zonas para esta? La verdad es que aquí están carísimas”.

Desde el año 2005 no se siembra el tubérculo en el territorio por existir en la región condiciones climáticas severas que lo afectan. En la Delegación Provincial de la Agricultura, Joaquín Almaguer, especialista de viandas de la subdelegación de Cultivos Varios apunta que la no siembre y producción de papa en Holguín, se trazó a partir de una política nacional.

“En los últimos años que se sembró aquí -explica-, los rendimientos estaban entre los 4 mil y 4 mil 500 quintales por caballería, pero no se correspondía el costo con los rendimientos que se obtenían. Debido a esa decisión, se retiraron del territorio todos los insumos y las maquinarias, y se trasladaron a las provincias occidentales y centrales que sí la producen”.

No obstante, gran parte de la población discute por qué a pesar de no cultivarse en el patio, al menos no se distribuye una porción a este suelo “no papero”, por supuesto, independiente a las destinadas al turismo.

Sobre el tema, Manuel Cuenca, director de Economía y Planificación en la provincia, precisa –luego de una consulta con el organismo superior -, que el asunto no compete a ese órgano, y que desde que el país limitó la siembra por el encarecimiento de su producción al importarse la semilla y los insumos, además de la alta demanda de agua que requiere su plantación, el Ministerio de la Agricultura (MINAG) es quien la produce y la balancea a nivel nacional.

Marcos Reyes, subdelegado de Cultivos Varios en el MINAG, asegura a su vez, que la delegación provincial no tiene facultad “para contratar papas que no sean las que se han destinado por los niveles centrales que dirigen la producción” y por lo tanto, “no puede decidir en el destino del cultivo ni comercializarla en el territorio”.

Rescatemos a la papa
Salvemos la Solanum tuberosum de los titulares que ensalzan: “Reportan agricultores buena cosecha en la presente temporada./Aportan rendimientos de 20,6 toneladas por hectárea campos sembrados en la región central de Cuba”…pero, ¿cuándo estará en nuestros mercados?¿es que existe una versión nacional e invisible del tubérculo?

Es fundamental vigilar su “ir y venir” por la vía pública, en pregones callejeros, en ofertas “por la izquierda”. Resulta vital también no confiarla a la impunidad, al mutismo o a la falta de gestión. Se necesita un discurso diferente sobre su intermitencia en la provincia, para que la situación no quede en el viento y rebote con todo y todos, menos con la realidad: “Son decisiones nacionales”… pero, ¿acaso su amplia existencia en nuestras calles y mesas no motiva al análisis?

Sin lugar a dudas, la papa es una panacea para el “día a día”, en los que hay que cavilar qué cocinar, con cuánto se cuenta para eso o aquello. No obstante, más que exigir su “libertad absoluta” también para esta parte del caimán cubano, es necesario buscar fórmulas para que lograr que “nos toque” aunque sean dos per cápita, y evitaremos que el mercado negro, con el pulso ya tomado a los productos liberados, acapare menos cómplices.

(Tomado de Ahora)

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