De Damas de Blanco a cuentapropi$ta$ de blanco


Las Damas de BANCO buscan cualquier mecanismo para ganar nuevas líneas en sus nóminas. Me cuentan que andan en disputa por estos días porque siguen tratando de robarles.
Las Damas de BANCO buscan cualquier mecanismo para ganar nuevas líneas en sus nóminas. Me cuentan que andan en disputa por estos días porque siguen tratando de robarles.

Por Nelson Ricardo Basulto*. Con la puesta en marcha de los Lineamientos económicos, políticos y sociales de la Revolución, aprobados por el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, se flexibilizó y amplió el trabajo por cuenta propia como una vía más para generar fuentes seguras de empleo. Para muchos esa fue una excelente noticia y en menos de lo que canta un gallo se experimentó una alta subida en las estadísticas de personas que se dedican a este tipo de actividad.

Locales para establecer puntos de venta aparecieron hasta en las casas donde muchos perdieron hasta la sala de la misma para hacer funciona una paladar. Ni contar de los que han puesto ruedas a su pequeño establecimiento con el objetivo de ir a buscar su mercado siguiendo fielmente la vieja máxima de que si la montaña no va a Mahoma, entonces Mahoma va a la montaña. ¿Qué productos se venden? Alimentos, ropa, calzado, objetos de ferretería, en fin, todo lo que pueda ser necesitado incluso para preparar el siempre temido “mal de ojo”. Por tan solo $25 usted (moneda nacional)  puede adquirir un coco seco y dos clavos de esos que se utilizan en las construcciones de las líneas férreas.

Yo hasta puedo entender que el elaborador de pizza compre de manera ilegal la harina de trigo y el aceite vegetal que sustraen algunos trabajadores inescrupulosos de los establecimientos del Estado, o que los llamados “revendedores” monopolicen la compra de los artículos que son rebajados de precio en los comercios estatales en complot con los propios trabajadores del centro para después venderlos a altos precios, percibiendo ganancias que van hasta el 75% en muchos de los casos. Pero lo que no puedo entender, ni mucho menos aceptar, es que exista alguien que quiera ganarse la vida vendiendo su propia Patria.

Ellas no trabajan solas, han decidido unirse en una “cooperativa” dependiente a la que han decidido llamar “Damas de Blanco” especializada en la compra y venta de “derechos humanos del tipo norte americanizado” y con sede principal en los Estados Unidos de América. De esta labor no se escapa nadie en sus familias, tomando como método de trabajo la mal llamada Ley de oferta y demanda. Ni siquiera las señoras discapacitadas escapan de ella, pues aquí no se les paga por la calidad de la labor que realizan, sino por la cantidad de personas que en ella participan.

Para despistar a los inspectores estas “maestras de la maraña” nunca pregonan lo que venden, realmente ellas le han hecho la competencia a los compradores de oro pues su pregón favorito es: “se compra cualquier pedacito de derechos humanos ¡importado de Norteamérica!”. Realmente aquí en esta islita socialista del Caribe nunca se lo van a encontrar, quizás alguna grabadora de cinta magnética de procedencia europea de los años 80  sí, pues eso alguna vez existió y pudo ser importado a nuestro país por aquellos que cumplieron alguna misión o simplemente viajaron en aquellos años por los países europeos, pero ese tipo de derechos humanos es de una existencia tan dudosa como el viejo asunto de la “piedra filosofal”.

¿Por qué no se forman nuevas células de esta cooperativa en una sociedad donde el 1% de la población es la que ostenta el poder, y el otro 99% es quien día a día se dedica a fomentarlo como por causa de una predestinación, en la que la mayoría de las personas tienen que enfrentarse paradójicamente a difíciles necesidades en medio de una presunta y floreciente abundancia? Quizás así se logre ocupar a todos los desempleados que vagan por las calles de Estados Unidos y comen de los propios desechos de quienes malgastan el dinero pagándole a personas que se visten exteriormente de blanco aunque en su interior son tan negras como la más oscura de las noches.

* Nelson Ricardo Basulto es estudiante de 4to año de la carrera Marxismo-Leninismo e Historia en la Universidad de Ciencias Pedagógicas “José de la Luz y Caballero” de Holguín.

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