El griego Dimitri no está loco… SE QUEDA EN CUBA


Por Luis Ernesto Ruiz Martínez. Desde hace algún tiempo, no puedo precisar exactamente cuándo, comencé a intercambiar con un griego que era muy conocido en Holguín cuando del tema de Los Cinco se habla. Todos me contaban de sus historias en el ICAP pero nunca habíamos conversado “cara a cara”. Ahora regresa para finalmente recibir la RESIDENCIA en Cuba y les aseguro que no está loco.

Aunque algunos salen de la isla en busca de la tierra (y la fortuna) prometida, otros cubanos y extranjeros deciden asentarse en esta tierra en medio del Caribe. En todos es muy común escuchar la frase: “la cosa allá afuera está mala”. Y aquí dentro: ¿está buena? Y el brillo en los ojos denota de inmediato la picardía del cubano que han heredado los extranjeros que nos visitan con frecuencia: “coño, pero no es lo mismo”, y tienen razón.

De uno de esos locos, demasiado cuerdos, nos cuenta el amigo Arnaldo Vargas Castro en su entrevista a Dimitri Dimis, una persona simple, muy sencilla; alguien que siente mucha atracción por Cuba, que se ha pegado a esta tierra y ha tomado muy en serio la causa de los Cinco. Este griego cuenta que en sus andares por el mundo, debido a su condición de sobrecargo jefe de la Compañía Nacional Suiza de Aviación (SUICER), llegó un día a este país y aprendió a tomar en serio la necesidad de defender los valores humanos, los valores de las personas.

Ahora está en Holguín para participar en el VIII Coloquio. Como integrante del Comité Internacional por la libertad de los Cinco, Dimitri es muy activo; viaja mucho a Cuba, donde sostiene contactos directos con ese organismo y promueve las acciones por todas partes.

Ante dos disparos certeros sobre su nueva casa, responde:

¿Por qué Cuba?

“Provengo de un país que hizo importantes aportes a la filosofía del mundo, pero se ha convertido en esclava del sistema capitalista que ´gobierna´ al mundo. Mi país ha sufrido la crueldad de la crisis económica mundial. Crisis que ha transformado la historia de la humanidad. Eso me causa una tristeza inmensa, por el amor que siento por mi patria, que es inmenso, no se olvida”.

“Yo he viajado por casi todo el mundo y te aseguro que hay muchos países bellos, habitados por gente llana y buena; pero un buen día vine a Cuba como turista y me sentí tentado a volver una y otra vez. Conocí poco a poco su historia, sus tradiciones y costumbres; me acerqué mucho a las personas e interioricé la batalla que libraba este pueblo por sus Cinco hermanos presos en Estados Unidos. De esa manera, no he podido separarme jamás de esa causa y de esta pequeña pero inmensa isla del Caribe”.

¿A Cuba no la venden por el mundo como la tierra del diablo?

“En todo caso, el diablo es el sistema capitalista. Un sistema en el cual -aunque no todo es malo- la prioridad principal es el dinero, el negocio, el egoísmo. En el Socialismo, lo más importante es el hombre, el ser humano. Mira, mi familia es de izquierda; mi papá es miembro del Partido Comunista de Grecia, estuvo preso en los años 50, durante la Guerra Civil en Grecia. Un tío mío es alcalde del Partido Socialista en la ciudad donde nací (Peristeri), cerca de Atenas; y trabajamos en el hermanamiento de esa ciudad con una cubana. Esa ciudad escogida es Holguín. Así fue como comenzó un proyecto de hermanamiento entre mi ciudad natal y Holguín”.

“Entonces, ese gran amor que siento por mi país y no tengo manera de demostrárselo, he tratado de volcarlo a Cuba, que es donde me siento muy a gusto, porque aquí se vive como yo quisiera que se viviera en mi país. Por eso he determinado obtener la residencia, con la convicción de que ser cubano no lo determina un simple papel. Ser cubano es sentirlo en la mente, en el corazón, en la sangre que fluye por mi cuerpo”.

Su vocación de cubano no se limita a haber conquistado el amor en esta tierra. Está consciente de los problemas que enfrenta la población y conoce al dedillo muchas de nuestras interioridades. Asegura que se ganó el derecho a tener libreta de abastecimiento con su correspondiente cuota de arroz y azúcar. Ahora exclama orgulloso: “ya tengo derecho a hacer colas”.

(Con información de Radio Angulo)

La opinión que le merece el texto que acabas de leer es muy importante para nosotros, ¿la compartes?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .