Eternos miembros del Destacamento Pedagógico Internacionalista “Che Guevara”


Por Rita María Borges Angulo*. Estimados colegas,  queridos estudiantes: Cumplo con el deber de conversar, tal vez recordar, algunos de mis más profundos recuerdos de una pequeña página de mi vida y aunque han pasado solamente los primeros 33 años intentaré dejarles una pequeña imagen de lo que para mi en particular, mi familia en el orden filial y nuestra querida Patria en general nos ha dejado en la memoria.

En la mañana del13 de octubre de 1978 en una filial pedagógica enclavada en las cercanías de la Sierra Maestra, la dirección del Instituto Superior Pedagógico de Manzanillo donde me encontraba iniciando la carrera de Licenciatura en Historia y Ciencias Sociales, se convocó a una reunión urgente. Los escasos 18 años no nos dejaban ver la magnitud de la tarea que acto seguido se nos comunicó por parte de la dirección de la institución, el primer paso: Quienes están en disposición de viajar a la República Popular de Angola para cumplir una misión. De inmediato TODOS levantamos las manos y con la misma rapidez se nos dijo: el fin de semana van a sus casas a despedirse, retornan el martes con todo listo, van apara La Habana a culminar el primer semestre del primer año de la carrera y luego, para la RPA.

Por aquellos años las relaciones entre Cuba y Estados Unidos eran bien tensas, téngase en cuenta que el 11 de diciembre de 1975 la RPA se había liberado del colonialismo portugués y entre estos, los Estados Unidos y el régimen de Suráfrica se las ingeniaron rápidamente para intentar sus primeras incursiones en este pobre y al  mismo tiempo rico país para hacer retroceder su independencia lograda por demás con la ayuda de nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Nos despedimos de nuestras familias con las cuales compartimos unos pocos días, retornamos a la Institución y el 4 de noviembre estamos entrando a La Habana.

Era una selección de cerca de 1000 estudiantes de todas las carreras excepto Español Literatura. Una vez ubicados en el municipio de Güines en dos escuelas en el campo, continuamos nuestros estudios incrementados ahora con una buena carga de idioma portugués y otras muchas de preparación militar, esta última con evaluaciones las cuales debíamos aprobar con buenas calificaciones por la tarea que íbamos a desempeñar en tal compleja situación.

Conjuntamente con esta importante preparación semanalmente la dirección del gobierno y particularmente la FEU y la UJC visitaban ambas escuelas, se nos impartían conferencias adicionales del acontecer nacional e internacional sobre todo de la situación de la hermana nación. También se nos daban paseos por lugares históricos de La Habana y hasta compartimos con artista cubanos de renombre por aquellos años: Amaury Pérez, Silvio Rodríguez el muy renombrado dúo de Maguy Carlés y Luis  Nodal desaparecidos un buen día de nuestras pantallas tras haber decidido que su paraíso quedaba un poco más allá.

El mes de enero fue duro, exámenes de las asignaturas incluyendo el idioma y la de preparación militar, porque no sabíamos si una vez allá tendríamos que asumir nuestra propia defensa. Todo ese tiempo en la capital nos sirvió para hermanarnos con estudiantes que al igual que nosotros nos preparábamos para cumplir  tan honrosa tarea.

En los últimos días de enero volvimos a nuestras casas ya con la tarea en la mano porque del resultado de aquellos exámenes se realizó una rigurosa selección de los que definitivamente engrosamos las filas el PRIMER DESTACAMENTO INTERNACIONALISTA “CHE GUEVARA”.

Regresamos a La Habana un 4 de febrero de 1979 listos para partir, pero antes debíamos cumplir con algunas tareas, también importantes para nosotros en aquellos momentos, reunirnos con compañeros del CC del PCC que todas las semanas nos impartían conferencias especializadas y algo que nos ocurrió y muy esperado para nosotros: el 9 de marzo en horas de la noche, todos vestidos con el uniforme del destacamento y ya en el Teatro Lázaro Peña donde se iba no solo a constituir oficialmente el mismo sino el acto de despedida, se escuchan las notas del himno nacional en el momento en que corrían las cortinas del teatro y en medio de aquellos compañeros conocidos por todos nosotros que habían compartido tantas horas de preparación política divisamos al Comandante en Jefe. Resulta imposible explicar lo que se siente cuando se conoce personalmente a Fidel: es una satisfacción, es un orgullo, es un compromiso, es una reafirmación de todo lo que uno sabe y quiere demostrar al mismo tiempo como para decirle: sÍ decir quiero ser, quiero estar, voy a devolver humildemente todo lo que Usted hizo por Cuba, aunque sea en muy difíciles condiciones y lejos de la casa, la familia y el país, no importa lo que pase a fin de cuentas otros lo hicieron primero, otros ni siquiera vieron el triunfo y lo dieron todo.

Claro, que estaba más que dicho, nosotros no íbamos como soldados, sino como maestros, lo que no nos exoneraba de que en un momento determinado y de peligro no tuviéramos que asumir un rol determinante.

Un momento importante de aquella velada fue cuando al terminar sus palabras Fidel no descendió las escaleras como el resto de los compañeros  sino que bajó directamente del podio y se tiró al frente. Uno de nuestros compañeros, Emilio Samper estudiante de Matemáticas de esta institución, corrió a auxiliarlo y luego compartió con nosotros unos minutos para encargarnos sobre todo, disciplina y consagración en la tarea que íbamos a cumplir.

Los 732 miembros del destacamento nos fuimos en grupos, en correspondencia con las provincias donde íbamos a  impartir docencia, mi grupo partió en la tercera salida el 27 de marzo. Pasamos por un campamento de tránsito en Luanda y el 2 de abril ya estamos instalados en un Convento en la provincia de Huila donde laboraríamos por un año, allí residimos durante 15 días, fecha en que concluyeron los últimos 3 pisos del edificio donde viviríamos, al lado del edificio donde se albergaban nuestros pilotos de caza, lo cual  nos dio una gran seguridad porque en las condiciones en que se vivían en aquellos días que lo mismo se esperaba una agresión de los surafricanos que  de las tropas de Sabimbi -viejo contrarrevolucionario al servicio abierto de de Estados Unidos y quien en más de una ocasión manifestó que éramos los boinas negras de Castro invadiendo África-, esta cercanía con aquellos hombres siempre en riesgo y con una sonrisa siempre a flor de labios nos daba paz y tranquilidad aunque en ocasiones pensábamos ellos son los primeros a quien estos hijos de su madre quisieran matar porque son los que los barren en los enfrentamientos armados.  Incontables historia de estos hombres hoy aun no conocemos.

En los primeros meses seguimos estudiando portugués, nos hacia mucha falta para la comunicación y lo otro y no menos importante fue el hecho de que al menos los de historia íbamos preparados para impartir  Historia Antigua y Medieval, y al menos en la provincia solo hacía falta un profesor en esta por lo que los 9 restantes nos vimos en la necesidad de aprender de forma escalonada Historia de Angola para iniciar la docencia de esta.

Trabajábamos a toda hora, día, tarde y noche esta última muy compleja por eso se hizo una selección especial para ese horario que por demás se realizaba en escuelas en las afuera de la ciudad. No nos faltaron detractores, tampoco admiradores de la tarea que desarrollamos por un año.

Todavía recuerdo con gran cariño las muestras de los niños con secuelas de una guerra recién concluida que los dejó sin un brazo, sin un pie y aún así iban a sus escuelas y machacaban junto a nosotros con el idioma portugués porque eran de alguna una tribu y por tanto hablaban Galguela, Unbumdo entre otros dialectos.

Jamás se borrará de mi mente aquel mediodía en que la dirección del Regimiento Sur llegó corriendo a pedir ayuda para que los varones del destacamento fueran hacia los almacenes del ejército a cargar alimentos para la frontera con Namibia, era el 5 de mayo de 1978, fecha en que intentaron barrer la resistencia de la SWAPO en ese territorio, fueron días muy difíciles en los que esperábamos cualquier noticia o nos pasábamos horas enteras mirando el cielo en espera de cualquier cantidad de bombarderos que nos habían prometido barrernos de la tierra donde nos encontrábamos.

Después todo volvió a la normalidad, continuamos con las preparaciones de las asignaturas, el idioma portugués que jamás lo dejamos, la práctica de deporte visitas a compañeros de otras colaboraciones y hasta fiestas como las del 26 de julio en que atreví a comer enchilado de cangrejos y por poco no regreso con vida, valla muerte estúpida esa si me hubiera tocado ¿verdad?

No faltaron los gorriones, terminología con que bautizamos los cubanos en Angola a la añoranza de la familia y la patria, tampoco los que en un momento determinado quisieron criticarnos la ideología, los principios, en fin, tal vez hasta probar nuestra firmeza por nuestros escasos 18 y 19 años.

No tuvimos que lamentar pérdidas de  nuestros compañeros de destacamento la disciplina, la cohesión, la ayuda constante entre todos determinó cumplir con aquella misión y regresar a nuestra patria solo con la satisfacción del deber cumplido  como tantas veces ha planteado el compañero Fidel.

A nuestra lejana isla regresamos un año después de aquel 27 de marzo, ya era 1979, de noche, y cuando la azafata nos comunicó que estábamos volando sobre Cuba la mayoría nos pusimos de pie y entre aplausos, gritos, abrazos y lágrimas comenzamos a cantar el himno nacional, nunca lo cantamos tan mal, tan desafinado pero que lindo nos quedó…, ya estábamos en CUBA.  Atrás quedaba toda una experiencia, habíamos regresado, unos ya con los 20 años, más maduros, más convencidos y seguros a continuar con nuestros estudios para graduarnos de licenciados en educación en nuestras especialidades, también habíamos contraído un compromiso con los gobiernos de Cuba y Angola, regresar después de graduados si las condiciones lo exigían para continuar colaborando.

Fueron días difíciles y al mismo tiempo llenos de alegría, de demostrarnos a nosotros mismos que si podíamos, más que a nosotros, al mundo, ningún otro país ha demostrado en la práctica lo que hicimos en Angola, Etiopia, por solo mencionarlos a ellos.

Nuestras páginas de internacionalismo proletario son la muestra palpable de que es sencillamente una manera de saldar nuestra propia deuda con la humanidad.

*Palabras leídas por la profesora en el acto de homenaje a los miembros del Destacamento Pedagógico Internacionalista Che Guevara en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Ciencias Pedagógicas José de la Luz y Caballero de Holguín, CUBA.

7 comentarios sobre “Eternos miembros del Destacamento Pedagógico Internacionalista “Che Guevara”

  1. Caro Ernesto,

    Busco, hace 33 anos, dos hermanas cubanas que hicieran parte del primer destacamiento internacionalista de las brigadas Che Guevara. Sus nombres: Jaqueline Caren Suarez e Yadira Caren Suarez. Son gemelas. Estuviram em la ciudad angolana de Huambo, provincia del mesmo nombre, en 1978. Mucho me gustaria volver a contactar-las. Me puede ayudar?

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    1. Fui integrante del primer contingente en la provincia de Huambo, no las recuerdo, pero quisiera que todos los que etabamos allí nos comuniquemos para recordar esos maravillosos tiempos. Juan Silvio

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  2. te puedo decir que soy integrante del primer destacamento pedagogico estuve en la provincia de kuanza norte en el ano 1978 primero en la capital dalatando antiguamente llamada zamora , despues pase al municipio golungo alto de la misma provincia en la especialidad de matematica y estaba a cargo del destacamento como jefe de grupo es un gusto saber de integrantes

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    1. Daniel. Soy Elena E. Perez. Estuvimos juntas en Dalatando. Yo estudiaba Quimica pero imparti Matematicas como muchos otros. Quizas no me recuerdes despues tanto tiempo. Yo si te recuerdo a ti. Deje Cuba en el 80 pero guardo en mi memoria esa experiencia.Si sabes de Tony Gonzalez Malagon que estaba en Dondo y fue ” mi novio” de la epoca dale mis saludos. Un abrazo para ti.

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  3. Bonita iniciativa, fui integrante del IV Destacamento en Lubango y realmente después de más de treinta años que pasara por Angola el último destacamento es algo poco recordado y con los años solo sabremos que existió los que fuimos integrante de los diferentes destacamentos y los angolanos, bueno seria que al igual que hicieron con el Destacamento Manuel Ascunce de reunirlos y recordar el 30 aniversario de su creación lo hagan con el DPI, que también lo merece.

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  4. Siempre recuerdo esos años en la provincia de Huambo, llegamos allí en el 1978, tengo amigos que de ese tiempo que quisiera ver de nuevo, kiki, fortaleza, furones, maruchi, en fin los que aparte de dar clases protegimos esa ciudad de la invación de sudáfrica y los contantes ataques de sabimbi y sus adeptos. Amigos mios tenemos que mantenernos comunicados y así seguir como aquellos jóvenes indestructibles

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