
El Guayabero, durante una de sus últimas presentaciones en la Casa de la Trova, en la ciudad de Holguín. Foto: Amauris Betancourt (Archivo)
Por Luis Ernesto Ruiz Martínez. Todo un personaje aquel caballero alto que con su lento y adolorido caminar encontraba a cada rato camino a su hogar en la ciudad de Holguín. Siempre me preguntaba cómo podía tener tantos amigos.
Muchos le llamaban el Rey del “doblesentido”. Con el tres al brazo y su sempiterno sombrero “huevo frito” de pajilla, las mujeres eran su obsesión y la guaracha, su fuerte. Era Faustino Oramas, más conocido por El Guayabero.
“Me dicen así gracias a una trigueña. O más bien a un marido celoso de un lugarcito de Oriente llamado Guayabero, adonde fui a cantar para ganarme la vida y por poco encuentro la muerte.
“Ella fue atenta conmigo y la gente del bar le fue con el chisme al marido, un guardia bruto de aquellos de antes. Bueno, para qué contar. Salí echando con los músicos y en el camino salió la canción:
Trigueñita del alma no me niegues tu amor, / trigueñita del alma dame tu corazón, / nunca pienses que un día/ pueda yo olvidarte. / ¡El Guayabero, mamá, me quieren dar!/ ¡El guayabero, mamá, me quieren dar!
Cronista de su tiempo y de todos los tiempos, del choteo criollo y del doble sentido, El Guayabero reconoció siempre que Marieta, ¡Santa palabra!, era su niña linda, la más mimada y conocida de sus musas.
“Es un ser real, que en sus tiempos fue una mulata preciosa –todavía debe estar dando que hacer- y estuvo cerca de mí como unos doce años.”
Le ayudó a ordenar su vida y a espantar los fantasmas del miedo cuando este la asaltó. No por gusto A mí me gusta que baile Marieta es la más popular de sus canciones.
Cómo divertir a los demás no es asunto de broma, El Guayabero, protagonista de mil historias, alegre, soñador, fantasioso y parrandero, no pensó en la muerte: “La muerte viene y no te avisa. El día que te toca no hay quien te la quite de encima. Es lo que yo digo en una de mis guarachas:
Es la vida un tren expreso/ que recorre leguas miles/ El tiempo son los raíles / y el tren no tiene regreso.”
Pero no era físicamente inmortal y lo sorprendió el expreso un día. Su música escapó para beneplácito de todos y se mantiene viva en el trabajo de `Los Guayaberos´, que atesoran la herencia musical de Faustino Orama, el Rey del doble sentido.
(Con información de Lajiribilla)
Duración: 09:34

Luis Ernesto Ruiz Martínez.





